7 de diciembre 2010 - 00:00

Macri, convencido de la doble candidatura y de adelantar

Mauricio Macri concurrió anoche a la Plaza Lavalle para participar de la celebración de Janucá -también conocida como «Fiesta de las Luces»- de la colectividad judeo-argentina de la Capital Federal.
Mauricio Macri concurrió anoche a la Plaza Lavalle para participar de la celebración de Janucá -también conocida como «Fiesta de las Luces»- de la colectividad judeo-argentina de la Capital Federal.
Mauricio Macri dejó convencida ayer a la mesa chica del PRO porteño de que su intención es adelantar las elecciones de jefe de Gobierno en la Capital Federal para abril de 2011. También de que se postulará a una reelección en el cargo, algo que hará compatible con su proyecto presidencial. En el almuerzo que compartió, como todos los lunes, con el grupo que integran su jefe de campaña, Humberto Schiavoni; el líder de su bloque de diputados nacionales, Federico Pinedo; la legisladora Gabriela Michetti; los ministros Horacio Rodríguez Larreta y Marcos Peña; el apoderado José Torello, y el empresario y asesor personal Nicolás Caputo dejó en claro que su estrategia ante la negativa de la oposición en la Legislatura a aprobar el Presupuesto que dice necesitar para el año que viene es dar un golpe de relegitimación que les reste apoyo a esos contradictores y les quite el aire ganador con el cual quieren frustrarle la gestión local y el proyecto nacional.

Ese grupo debatió, en torno al austero menú de salmón al horno con verduras que les sirvió Macri en el comedor del palacio municipal, las consecuencias que puede tener este proyecto de candidatura dual en la opinión pública. Un sector de la mesa, representado por el jefe de Gabinete, Rodríguez Larreta, teme que el padrón macrista lo vea en el rol maquiavélico de usar esa elección porteña de abril para saltar a la nacional. El resto pareció desentenderse de esa interpretación, a la que opusieron la que dice que el proyecto de Macri es un proyecto de poder y que el público lo va a seguir siempre que signifique una carta ganadora. Cada cual dio sus argumentos en favor de la doble postulación y del adelantamiento: los convenció la firmeza de Macri en cerrar cualquier negociación de cambios en el Presupuesto que confeccionó su oficina. «Con inflación y sin superpoderes, otro cálculo es una bomba de tiempo», se dijo en un pasaje del almuerzo.

También desautorizó a delegados que se han mostrado blandos ante propuestas de la oposición de que se desarme el paquete que el macrismo quiere negociar en bloque y que contiene el Presupuesto, las leyes que necesitan 40 votos (grandes gastos) y la integración del Consejo de la Magistratura. «Acá hay una pelea de poder con la oposición. Ellos se envalentonaron con la causa escuchas y ahora avanzan con la administración. Ni un paso atrás», fue la orden con que salieron estos elegidos de la mesa chica.

Macri es un portento de hermetismo y ha logrado la cuadratura del círculo cultivando adhesiones y lealtades, no confesando nunca qué es lo que piensa y cuáles son sus proyectos. No les ha dicho a sus íntimos ni una palabra sobre su luna de miel en Colombia y México, y tampoco es expresivo sobre lo que los allegados leen en su mirada: que quiere ser dos veces candidato el año que viene y que va a madrugar a la oposición arrastrándola a lo que menos le conviene: un adelanto de las elecciones porteñas a abril. Este diagnóstico presume que la oposición no tiene ningún candidato de peso instalado por lo menos en los niveles de adhesión que tienen él y Gabriela Michetti, postulante in péctore a sucederlo si no hubiera surgido esta emergencia del Presupuesto.

Según lo que se escuchó ayer en el almuerzo, si el macrismo consintiera en los recortes de impuestos que imponer pretende la oposición para aprobar el Presupuesto en la sesión del próximo 22 de diciembre, el Gobierno local debería paralizar obras y proyectos. El recorte que los contradictores proponen hoy elimina del proyecto oficial unos $ 1.200 millones de Ingresos Brutos y otros $ 350 millones de uso de ganancias del Banco Ciudad. «Con eso llegamos con la plata a julio», escuchó Macri de sus ministros.

Michetti aprovechó esta conclusión para tocar el tema caliente y que divide al grupo: «¿Por qué hablamos de las elecciones y de si vas a ser candidato?». Macri: «Me decís eso porque sabés que es en lo único en que estoy pensando». Los dos algo habían adelantado como precalentamiento en declaraciones radiales por la mañana. Macri había dicho que no descartaba nada sobre un adelantamiento si no le votan el Presupuesto. Michetti había agregado que le parecía algo interesante, pero que habría que analizar las consecuencias institucionales.

Los dos tienen un cable directo y para mañana, feriado de la Virgen, se programó una reunión a solas de la que se espera salga el anuncio del adelantamiento.

En lo formal, Macri dice postergar la decisión hasta el 22, nueva fecha que puso la Legislatura para un último intento de que haya presupuesto. En realidad, espera el resultado de las encuestas y focus groups que mandó a hacer Jaime Durán Barba (con quien Macri habló durante el almuerzo) sobre lo que puede pensar el público sobre este proyecto.

Lo que hablen mañana Macri y Michetti es clave porque hasta ahora «Gaby» se ha movido como la candidata favorita de su jefe para heredarlo; no sólo encabeza encuestas, sino que además maneja un padrón de voto independiente que la pone por encima de otros postulantes. El principal contradictor que tiene es Rodríguez Larreta, que tiene mucho dominio sobre la burocracia municipal y hostiga las pretensiones de la dama en todos los frentes.

Pero además, este proyecto desata demonios en todos los integrantes de la mesa chica. Si Macri es candidato, ¿quién será su vice? Ayer ya se escuchó que «Gaby» ya fue candidata y se hace a un lado. R. Larreta, otro de los anotados, ya acompañó a Macri en 2003 y perdió la elección contra Aníbal Ibarra. Si hubiera que identificar a alguien que podría asegurarle a Macri una sucesión leal en caso de que ganase una elección presidencial, algunos señalan a Marcos Peña -un funcionario sin trayectoria política-, a algún socio peronista como Diego Santilli, a quien los macristas ven con proyectos que no va a dejar de realizar aunque le cueste cambiar de querencia (anda mucho con los duhaldistas y tiene una afición por el eje del kirchnerismo «giovanile» de los Urtubey y los Massa). Otros miran hacia un socio radical como Hernán Lombardi, uno de los más exitosos ministros pese a que tiene que lidiar con los activistas del Colón. Tiene una condición que pocos políticos poseen: es un hombre de teflón -no se le pega ninguna tribulación-, no depende de su discurso -su especial dicción hace inentendibles sus dichos y, sobre todo, entiende la Ciudad que tiene que gobernar-. Algo que es un recurso escaso en el gabinete macrista; Lombardi sabe lo que quiere el público porteño y ha domado a la patota cultural con la misma fórmula de otros administradores exitosos, una mezcla rara de morral y afrancesamiento (puede permitírselo por su leyenda de homme à femme).

Ignacio Zuleta

Dejá tu comentario