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Macri-Cristina, ruleta judicial y termómetro del clima callejero
• GUÍA SOBRE LO QUE EL PRO Y EL KIRCHNERISMO CREEN Y ESPERAN DE LA CITACIÓN DE BONADIO PARA EL 15-A
Marcos Peña
Mauricio Macri consumió su fin de semana con sondeos y especulaciones sobre el desenlace -y los distintos escenarios post- de la indagatoria de Claudio Bonadio a la expresidente. El sábado, tras una cumbre de mesa chica en Olivos, en el PRO se instaló la presunción, pero sin certeza, de que el juez no avanzará con una medida "alocada" como ordenar la detención de la exmandataria.
"Es un juego personal" de Bonadio contra Cristina de Kirchner, dijo un hombre del PRO que, en línea con otros operadores judiciales, entendió que la conducta del juez es errática y que el Gobierno no intervino, por ahora, para forzar una acción. "Hablar se habla con todos pero no se le pidió nada...", dicen. Así y todo, ayer circuló una hipótesis que dejaría el episodio en stand by: que la Cámara Federal le quitaría la causa al juez al hacer lugar a una recusación presentada por el abogado del Pedro Biscay (ver página 3.).
La tesis básica es la siguiente: a Bonadio sólo le queda la causa "Dólar Futuro" y quiere, como otros actores de la Justicia, corregir con unos lapicerazos la inacción de estos años. Si al Gobierno le incomoda ese accionar que intervenga y le pida que no lo haga. En Tribunales hacer o no hacer cotiza parecido.
En el planeta Macri conviven posturas antagónicas. A Marcos Peña le reprochan que, abrazado a las encuestas, dice que no es prioridad en la gente que el Gobierno ponga en agenda la lucha contra la corrupción. Ese argumento de Jaime Durán Barba se reforzó a partir de los Panama Papers que revelaron cuentas offshore de Macri, su primo e intendente de Vicente López, Jorge Macri y, entre otros PRO, de Néstor Grindetti, excontador de SOCMA, ocho años ministro de Hacienda del PRO y alcalde de Lanús.
Con ese escándalo detonado, un sector PRO empuja para poner la lupa sobre "la herencia maldita" de negociados porque es una bala de plata que sirve ahora y que, en unos meses, perderá su potencia. "No sé si el miércoles pero este año Cristina va a terminar presa" arriesga un operador del PRO.
La única coincidencia entre los diversos clanes del PRO y los K es que la causa que tiene Bonadio es la menos sólida de las iniciadas contra la expresidente. El expediente Hotesur o la imputación en la causa de supuesto lavado de dinero son consideradas más consistentes. En ese punto, algunos en el PRO entienden que podría ser perjudicial porque es la denuncia más fácil de refutar. "El riesgo es victimizarla", aporta un legislador PRO.
La llegada de Cristina, 123 días después de dejar la Presidencia, es esperada por el dispositivo K que se movilizará a Aeroparque y luego la escoltará hasta su departamento en Recoleta donde montarán una vigilia de apoyo. El plan es permanecer todo el martes y prepararse para la concentración del miércoles a Comodoro Py, que suponen masiva y múltiple: también se convoca a Plaza de Mayo y a las plazas de las principales ciudades del país. "Si Bonadio la mete presa, va a ser como Perón en 1945...", aventuraron desde La Cámpora.
En el Gobierno creen que será de bajo impacto al punto que recién hoy Patricia Bullrich se abocará a armar los operativos para custodiar la concentración. Agitan otra lectura: que al kirchnerismo hard le seduce la opción de Cristina de Kirchner detenida porque le devuelve centralidad política. En ese juego de impresiones cruzadas, los K entienden que a Macri le sirve más que Cristina de Kirchner deba desfilar por tribunales periódicamente, por distintas causas, más que una detención temporal. La citación y la movilización pueden servir, a la vez, como ensayo para medir, en la calle, la adhesión que genera la ex presidente. Dependerá del volumen. El PJ no fijó, aún, una acción única: unos apoyarán con documentos y dichos; otros, como la del PJ bonaerense, se movilizarán.


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