15 de julio 2011 - 00:00

MACRI ELUDIÓ A IBARRA, Y LOUSTEAU A MIRTHA

Pudo ocurrir un choque de estrellas, pero se evitó. Igual, y aunque es un festejo de rutina, aportó bastante el cóctel de ayer en el palacio Ortiz Basualdo que brindó la Embajada de Francia por el 14 de Julio. Como la otra celebración diplomática tópica del año no se realizó (Estados Unidos no hizo su fiesta del 4 de Julio en el palacio Bosch), la de ayer terminó siendo el sarao más jugoso en lo que va del año en la liga de las embajadas. La nota principal la dio el Gobierno, que ha levantado el veto a la concurrencia de ministros a estos encuentros. Fueron dos -Enrique Meyer y Lino Barañao- y varios secretarios de Estado, entre ellos, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; y el de Cultura, Jorge Coscia, mucho menos celebrado que su par porteño, Hernán Lombardi, quien acompañó a Mauricio Macri en el besamanos de felicitaciones por la victoria electoral del domingo. De esas efusiones participaron no sólo artistas, empresarios y curiosos sino algunos funcionarios kirchneristas de la Nación y de la provincia de Buenos Aires que, por lo bajo y casi en secreto, también lo felicitaron. Después de todo son políticos y como los jugadores después del partido, se resignan a cambiar la camiseta con el vencedor.

La presencia de Aníbal Ibarra, contradictor principal del jefe porteño en ausencia (inexplicable porque ofician en la línea afrancesada de la política) de Daniel Filmus y Jorge Telerman, produjo entre el millar de invitados la expectativa de alguna tensión. No pasó nada porque Macri e Ibarra permanecieron bajo el mismo techo, pero en salones distintos. Ayudó al estudiado desencuentro el hecho de que Macri, que venía de la inauguración de la Rural, permaneciera poco tiempo en la embajada. Los dejó a Lombardi, Daniel Chaín, Oscar Moscariello, Fulvio Pompeo, Diego Guelar y al diputado Federico Pinedo para recibir esos plácemenes. Antes de retirarse, el gobernante se sorprendió por el saludo, también de felicitación, de Estela de Carlotto, que había concurrido junto con Nora de Cortiñas, madre Línea Fundadora. También lo saludó efusivamente el exfiscal Julio Strassera.

Se notó la ausencia de radicales, sector que también ha oficiado en el ala afrancesada; sólo Hipólito Solari Yrigoyen los representó. Estaba Beatriz Nófal, que fue radical antes de sumirse en el jordán kirchnerista. Del arismo se sumó Patricia Bullrich, acompañada de su marido el poeta Guillermo Yanco, que se trenzaron en charla nostálgica con el músico y exfuncionario José Luis Castiñeiras de Dios. Del sciolismo estuvo Santiago Montoya. Del oficialismo participó María Laura Leguizamón y del peronismo disidente dos economistas que han echado fama también como atletas del corazón, Martín Redrado (candidato duhaldista a diputado nacional por Capital, lo vigilaba de cerca Carlos Brown) y el exministro Martín Lousteau.

Esta ultima presencia merece un apunte porque despertó la otra tensión en el cóctel: entre las estrellas invitadas estaban Mirtha Legrand y Marcela Tinayre. Como Macri e Ibarra, permanecieron en salones distintos, pero hubo invitados que los entornaron esperando algún chispazo. No ocurrió. Mirtha reinó en el salón principal, junto a la banda de Gendarmería que tocó los himnos argentinos y de Francia, junto a su hija Tinayre -quien reveló que está a punto de graduarse de psicóloga en la escuela del «counseling» y que participa del proyecto de su hijo Ignacio Viale de producir una señal de TV dedicada a las noticias en el Uruguay- y otras celebrities como Graciela Borges y Marta Minujín.

Lousteau se quedó lejos de esos fogonazos rodeado de colegas como Miguel Kiguel y otros empresarios; tan distante el exministro del teatro de operaciones que ni se inmutó cuando todos entonaban La Marsellesa y siguió hablando de negocios.

La representación máxima empresaria la encarnó Eduardo Eurnekian, más cerca de la embajada desde que la asumió Jean-Pierre Asvazadourian, con quien comparte el linaje armenio, como otro funcionario presente, Pedro Mouratian, interventor del INADI, que recorría los corrillos festejando que logró sacar a su organismo de las páginas policiales.

En materia de negocios, la Argentina y Francia salen de un congelamiento de relaciones que explica la masiva presencia de funcionarios ayer. Después de la estatización de la empresa de Aguas y de la cancelación del contrato para el control del éter con Thales, las relaciones fueron malas y llegaron a millonarios juicios internacionales. Ahora la Thales asesora en el funcionamiento de un radar y en el sistema informático de Ezeiza, y un grupo de expertos franceses asisten al ministerio de Julio De Vido en la transferencia del sistema aeronáutico de los militares a los civiles del ANAC, y las cosas parecen distenderse.

Los invitados se agolparon en las mesas que estaban provistas de una selección inmejorable de quesos, pero en la que sorprendió la ausencia del roquefort. Las inmensas hormas de brie fueron puestas a prueba por el lote de invitados, y vencieron a sus contrincantes que ofrecían emmenthal, patés, chacinados y un intruso jamón español al que saludó efusivamente el embajador de ese país, Rafael Estrella, que estuvo acompañado por Vilma Martínez (EE.UU.), Günther Kniess (Alemania), y el embajador de Irlanda, James McIntyre, relajado a pesar del terremoto financiero de la UE y argumentando que no habrá default en cadena. Caminaba y escuchaba todo la discreta mexicana María González, representante del FMI en la Argentina y el Uruguay.

El fiscal Jorge Taiano se negaba a hablar de causas bajo su responsabilidad, pero no negó que pueda haber novedades en el juicio por coimas que habrían percibido funcionarios y miembros de la Armada por parte de la empresa alemana Ferrostaal en el contrato de fabricación de patrulleros de alta mar.

Ibarra, también saludado por su reelección como legislador, tampoco quería hablar mucho de su tarea en el balotaje del 31 de julio entre Macri y Filmus. Dice que estará en la campaña en donde quieran ponerlo pero insinuó que si no le dieron mucho calce en la primera vuelta tampoco será una estrella en la segunda. Caminaba por el ring, como si no supiera qué le pasó, la exlopezmurphista y excobista Cinthia Hotton; termina su banca de diputada y no logró el domingo entrar a la Legislatura porteña como diputada.

Miraba todo esto el seleccionado de gente de la cultura, infaltable en cualquier francesada, con Miguel Estrella (embajador en la Unesco), la artista María Martha Pichel, a quien buscan para que muestre su admirable serie de barcos que ha llamado «A flote»; Josefina Delgado, Diana Saiegh y, por supuesto, Natu Poblet.