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Macri-Filmus descuentan ya otro balotaje después del domingo
Para Mauricio Macri, que busca repetir en el cargo, ganar nuevamente le significa retener la tarima desde donde piensa armar su postulación presidencial para 2015, pero especialmente garantizarle la subsistencia a su agrupación PRO, que tras su decisión de no competir en las presidenciales de octubre próximo, incursiona en una diáspora con final incierto.
Arriesga así lo que cosechó en su primer cargo ejecutivo, al que arribó en el segundo intento (en 2003 se presentó, ganó en primera vuelta, pero fue derrotado por Aníbal Ibarra en el balotaje).
Las fórmulas que aparecen más taquilleras en los sondeos construyen un bis electoral: también en 2007 se disputaron la final porteña Macri y el kirchnerista Daniel Filmus. Para el candidato del Gobierno, la nueva ocasión se superpone al esfuerzo adicional de capturar votos que eventualmente puedan representar las adhesiones a Cristina de Kirchner en las internas del 14 de agosto, en el distrito más adverso para el peronismo.
Bancas
Macri, además, debería obtener un porcentaje de votos para retener las catorce bancas que pone en juego en la Legislatura local (ver nota en págs. 16 y 17), mientras que para el kirchnerismo la situación es distinta. Para otro de los competidores, Fernando Pino Solanas, será todo ganancia, ya que ninguno de sus legisladores termina el mandato este año, pero de acuerdo con el porcentaje de votos que obtenga, medirá igualmente si baja o si sube en adhesiones en la geografía que le dio el se-gundo puesto en la grilla de las legislativas de 2009. Como Macri, el cineasta abandonó este año la carrera presidencial ante el mal pronóstico de probabilidades en esa competencia.
Las curiosidades de la autonomía porteña le dan hoy a Macri, por otra parte, la posibilidad de un récord: ser el primer jefe de Gobierno que complete el mandato de cuatro años que impone la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
Es que, desde que asumió Fernando de la Rúa como primer intendente electo, ni él ni sus sucesores permanecieron por ese tiempo en el sillón mayor de la Capital. Por eso, si bien ésta es la quinta vez que se vota en el distrito, fueron más los mandatarios. El radical renunció para asumir la presidencia de la Nación y lo siguió el vice de entonces, Enrique Olivera, quien luego incursionó por las filas del carriosismo, que en la pasada elección se alió con Jorge Telerman, para regresar finalmente a la UCR.
Ganó Ibarra en 2000, pero una ley especial dispuso acortarle el mandato con la idea -que nunca se cumplió, de todos modos- de unificar en la misma fecha las elecciones locales con las nacionales. En 2003, Ibarra volvió a ganar, pero fue destituido y lo reemplazó Telerman, quien peleó por ser reelecto, pero quedó tercero en 2007, elección en la que se impuso el actual jefe de Gobierno.
Si los sondeos sobre la intención de voto de los vecinos acertaran, igual que entonces, Macri y Filmus estarían compitiendo en otro balotaje. En la Ciudad, para ganar en primera vuelta, se requiere obtener el 50% más uno de los votos en el primer intento, por lo cual es casi segura la segunda.
Tres elecciones
Así arranca también el domingo la primera de tres elecciones en 45 días en el distrito porteño: el 31 de julio se disputaría el balotaje, y el 14 de agosto, las primarias nacionales obligatorias.
La oferta en el cuarto oscuro contará con 14 fórmulas que aspiran al sillón de Mauricio Macri y 19 listas en total que se presentan para el resto de los cargos: legisladores porteños y comuneros. Solamente el kirchnerismo y la UCR permitieron colectoras. Habrá tres opciones de lista de legisladores para la fórmula K (Juan Cabandié, Aníbal Ibarra, Gabriela Cerruti) y dos para el radicalismo (Hernán Rossi, Jorge Giorno).


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