29 de junio 2009 - 00:00

Macri habló con gobernadores del PJ para acordar transición

El PRO de Mauricio Macri se impuso en los dos principales distritos electorales del país: provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.
El PRO de Mauricio Macri se impuso en los dos principales distritos electorales del país: provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.
Mauricio Macri habló personalmente ayer por la tarde con los principales gobernadores peronistas (ganadores y perdedores) y les dejó claro una posición: quiere ser el candidato por el justicialismo disidente para las elecciones presidenciales de 2011 y que ellos participen de la aventura. El jefe de Gobierno porteño habló telefónicamente con cada uno de ellos ayer desde las 6.30 de la tarde, cuando ya se sabía que Gabriela Michetti había vencido en las elecciones de la Capital, y que él mismo se convertía en el primer ganador claro de ayer.

Así circularon por su celular personal, entre otros, Mario Das Neves (Chubut), Gildo Insfrán (Formosa), Oscar Jorge (La Pampa), Mario Capitanich (Chaco), Juan Schiaretti (Córdoba), José Luis Gioja (San Juan), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis) y José Alperovich (Tucumán).

«Colo, quiero que desde las seis estés cerca mío y me vayas comunicando con los gobernadores del PJ». Mauricio Macri habló así a Diego Santilli, preparando la estrategia que tenía en mente para el momento de tener los resultados de boca de urna sobre la mesa, ya descontando la segura victoria de Gabriela Michetti en Capital. El jefe de Gobierno porteño quería rápidamente convertirse en uno de los primeros en declararse ganador y estar cerca de los jefes de región peronistas de todo el país, aun antes de la potencial llamada de los Kirchner. «Ya tengo la lista», dijo Santilli, mostrando los nombres de los gobernadores con sus celulares personales y directos. «Todos esperan tu llamado a la tarde», completó el legislador porteño. Escuchaban atentos el diálogo en el desayuno de ayer en Bolívar unos minutos antes de las 20, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el vocero macrista Iván Pavlovsky y Marcos Peña.

Tal como se había pactado con Michetti, Macri fue el primero de los dos máximos dirigentes de PRO de Capital en votar. Luego del desayuno con sus colaboradores, llegó a las 10.30 al Colegio Nacional de Buenos Aires, en el centro porteño. Miró de reojo la marcha de las obras en el lugar (que tienen cierto retraso y dependen de la Universidad de Buenos Aires, esto es, del Gobierno nacional) y llamó a «todos los argentinos a votar con alegría y entusiasmo, porque todos queremos vivir en democracia, respetando al otro, sin agresiones». Aproximadamente una hora después concurrió a cumplir Gabriela Michetti. Preocupada por si en su colegio todas las medidas de facilidades para los votos de discapacitados estaban en orden, habló con la prensa y seriamente admitió que la campaña electoral fue «muy agresiva, bastante tensa y además muy embarrada, con muchas chicanas y mentiras». «Terminamos cansados, no sólo nosotros, sino también la gente. Pero igual estoy supercontenta», dijo la ex vicejefa de Gobierno y consideró que «la posibilidad de tener una nueva composición de fuerzas en el Congreso nacional nos puede permitir conversar los temas importantes que la Argentina necesita».

Cambió rápidamente el clima algo pesimista, lejos del tono que la ahora diputada mantuvo en toda la campaña y dijo que «podremos trabajar algunos temas con los diputados que seguirán después del 10 de diciembre».

Cerca de las 24, después de levantar las manos de Francisco de Narváez, Macri habló vía celular con otro ganador: el vicepresidente Julio César Cleto Cobos. A la madrugada, Macri esperaba una última comunicación: con el gobernador bonaerense Daniel Scioli.

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