28 de septiembre 2016 - 00:00

Macri insiste en apoyo a la candidatura de Hillary

Si las elecciones presidenciales fueran para Donald Trump, la Argentina podría entrar en una nueva era de hielo en su relación con Washington.

La encargada de hacerlo ayer fue Susana Malcorra, y con un mensaje directo: "Es evidente que la visión macro que Trump tiene es una visión muy de cerrarse, muy hacia adentro, que es distinta a la del Gobierno nuestro. Es muy riesgoso un proceso de cierre y de xenofobia", dijo la canciller argentina sobre la candidatura presidencial de Donald Trump. Después de eso reforzó la idea de que "la visión de Hillary Clinton es más cercana". Siempre desde Colombia, luego calmó su propia definición: "Lo que decidan los norteamericanos será algo con lo cual el mundo tenga que vivir, incluyendo la Argentina. Así que tendremos que trabajar con quien sea que decidan".

Fue la segunda vez en una semana que la administración de Mauricio Macri se pronunció sobre la candidatura de Hillary Clinton. La anterior fue en el panel de inicio de la Clinton Global Initiative en Nueva York, cuando, siguiendo una broma del italiano Matteo Renzi, Macri le recordó a Bill Clinton que la Argentina lo estaría esperando como primer caballero cuando sesione en el país el G-20 en 2018.

No fue la única oportunidad para Macri durante su paso por la Gran Manzana: "Digamos que he trabajado más con Hillary en los últimos años y la continuidad Obama, con el cual nos llevamos muy bien", dijo Macri también allí.

Tanta empatía a nivel de candidaturas presidenciales puede traer sus problemas. Está claro que políticamente la cercanía de Macri y otros presidentes argentinos con los demócratas es un hecho evidente y hasta una postura conveniente hacia la política local. También es cierto que al Gobierno de Cambiemos le tocó una era de apertura a la relación con Estados Unidos que se dio tanto por la voluntad de Barack Obama de dejar como legado de su presidencia una mirada de los EE.UU. más comprensiva hacia Latinoamérica como por la apertura del país tras 10 años de aislamiento con el kirchnerismo. El peligro es que los apoyos en medio de las campañas pueden traer efectos colaterales, según quien gane las elecciones, y no se trata en estas cuestiones de posiciones personales sino del país mismo.

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