23 de febrero 2012 - 00:00

Macri pone más reparos para aceptar los subtes

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La noticia del accidente ferroviario en la estación de Once sorprendió, ayer, a Mauricio Macri en plena reunión del gabinete porteño, que estuvo citada a las ocho de la mañana en el palacio comunal de Bolívar 1.

Casi coincidió la difusión de esa tragedia cuando irrumpió en la mesa de los ministros en el momento del relato de uno de los temas que preocupan al jefe de Gobierno y cuya posición intercambiaba con los funcionarios: asumir el control de los subterráneos de la Ciudad.

Macri venía explicando cuál es la duda para aceptar ese pase, al tiempo que el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, festejaba en la reunión la colocación de un bono, pero el titular del área de Seguridad, Guillermo Montenegro, dio el aviso, que obligó a interrumpir el encuentro para abocarse al operativo de asistencia de heridos (ver pág. 2).

Macri remató: «¿Ven? Miren si agarramos los subtes así, sin un compromiso y nos pasa una cosa semejante, porque eso pasa por desinversión».

Esa es la clave para que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires termine de concretar con la administración nacional la transferencia de las líneas de subtes porteños, es decir, que el Gobierno nacional esté dispuesto a sacar de su propio Presupuesto para terminar mejoras en las líneas del subte porteño.

Cumplimiento

Quiere, el Gobierno PRO, asegurarse que el kirchnerismo cumplirá con una inversión de cerca de u$s 500 millones en obras, que el Gobierno nacional ya tiene encaminadas. De esa manera cree asegurarse, no sólo parte de la extensión de la red a cargo del Gobierno nacional, que está ampliando la línea E desde Plaza de Mayo a Retiro, sino mejoras en el transporte.

La otra duda que plantean los funcionarios del macrismo es si el Gobierno kirchnerista concretará el compromiso que se estipuló en la carta acuerdo que suscribieron las dos administraciones, acerca de mantener el pago por la mitad de los subsidios, unos $ 30 millones al mes, que según la empresa concesionaria le cubren parte de los gastos operativos y evita que el precio del pasaje llegara a $ 3,70. Su parte, Macri la cubrió con el aumento de $ 1,10 a $ 2,50, pero ahora hasta amenaza con dar marcha atrás al nuevo precio del boleto y devolver la gentileza.

La ofuscación, si bien partió cuando la ministra Nilda Garré dispuso quitar a la Policía Federal de la seguridad de los subterráneos, tiene sin embargo otro trasfondo económico. Es que el Gobierno macrista no logra todavía digerir la otra quita de subsidios, la que se aplica a la cuenta de electricidad a todos los edificios públicos que están bajo la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Por otra parte, el inicio del ciclo legislativo, la semana que viene, hará que Macri recale ante los diputados porteños con una agenda de temas, donde el convenio por la transferencia del subte estará en el listado, mientras aún le resta tiempo para definir qué planteará sobre el final de la negociación. Ese plazo se pautó en noventa días desde la firma del preacuerdo que ocurrió el mes pasado. Ese tiempo es necesario para rever los contratos con la concesionaria y estudiar cómo se reconvendrán con el distrito porteño si finalmente se concreta la transferencia. En ese sentido el PRO no tendría inconvenientes en que la Legislatura aceptara condiciones de la transferencia, ya que allí su principal aliado sería, obviamente, el kirchnerismo, que busca el ahorro en subsidios con la cesión del control del transporte de subterráneos al área de la Capital Federal. Así, el tema subtes ya tiene prioridad en la agenda legislativa que el PRO inicia en los próximos días, aún ante la indefinición del jefe de Gobierno.

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