1 de noviembre 2010 - 00:00

Macri se impone silencio y se distrae con su boda

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Mauricio Macri prolongará ahora, por motivos matrimoniales, la suspensión de la campaña para las urnas del año próximo. Es que a la veda que se autoimpuso por el fallecimiento de Néstor Kirchner le sumará semanas de desaparición de la escena política para partir en viaje de bodas.

Es cierto que desde ahora y casi hasta fin de mes le imprimirá un ritmo mesurado a su actividad aunque la veda no será total. Hoy mismo reaparecerá conduciendo la mesa de su gabinete, en el barrio porteño de Devoto, como suele hacer los lunes. Pero alteró la semana pasada esa agenda cuando llamó de urgencia a su plantel el jueves pasado para coordinar cómo seguirá su actividad ante los acontecimientos y coordinó el gesto de llevar su condolencia a Cristina de Kirchner pero su presencia en la Casa Rosada no fue bienvenida.

Al menos la idea del PRO es que el jefe porteño resista todo lo que pueda abrir la boca para ser quien reabra la confrontación con el Gobierno. «Hay que ver qué decisiones toma (la Presidente)», le insisten en su entorno para obligarlo a que espere que sea el kirchnerismo el que retome el contrapunto. Así se lo aconsejó su grupo de funcionarios, pero también el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba. «Silencio», resumieron como parte de la estrategia que responde a un paquete de dudas que mantiene el PRO, especialmente apuntando al peronismo disidente y la postura en general de la oposición. Mientras tanto en el macrismo creen que de paso se pulirán algunas diferencias internas, ya que seguramente también decaerá por un tiempo la puja por la sucesión del puesto del mandatario en la ciudad de Buenos Aires, que altera a su tropa con varios candidatos anotados, además de Gabriela Michetti o de Horacio Rodríguez Larreta.

Macri solamente tiene previstas algunas actividades de campaña, fuera de las de la gestión porteña, en los alrededores de Buenos Aires, sin atravesar los límites a otras provincias como lo venía haciendo. De ese modo le permite además mantenerse distraído con todos los preparativos para el casamiento con Juliana Awada que se celebrará en quince días.

La pareja tiene previsto que el trámite del registro civil se realice en Costa Salguero, en la Capital Federal, pero no en un Centro de Gestión Comunal, claro. Será un servicio especial que contratarían de los que brinda la ciudad de Buenos Aires para los matrimonios que se formalizan a domicilio. Quienes están invitados a la ceremonia -entre ellos legisladores y funcionarios- ya recibieron la comunicación sobre que la reunión, con brindis incluido, se extenderá solamente desde las 13 hasta las 15, el próximo martes 16 de noviembre. Tres días después Macri tendrá la fiesta de bodas, donde las invitaciones son más acotadas, por caso, no pasa la línea de ministros. Durante unos 10 días, de acuerdo con los planes, el jefe de Gobierno porteño permanecerá de luna miel, mientras que en el cargo lo reemplazará el titular de la Legislatura de la Capital Federal, Oscar Moscariello.

El casamiento rematará para Macri el plazo que se impone para rediseñar la campaña como candidato a presidente que hasta ahora venía sosteniendo confrontando con el Gobierno pero especialmente con Néstor Kirchner, con quien soñó disputar una segunda ronda electoral en 2011.

El calendario ya casi marcará diciembre cuando Macri regrese ya con la idea de comenzar a definir los pasos que dará con su tropa para las urnas venideras. Un mes clave también para su gestión en el año de campaña, porque a fin de mes está prevista la sanción del Presupuesto 2011 (ver nota aparte) y para mediados de diciembre el dictamen de la comisión investigadora especial del «caso escuchas», en la Legislatura, donde la oposición busca la responsabilidad política del mandatario.

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