10 de julio 2012 - 00:00

Macri se mete en interna entre Cristina y Scioli

Mauricio Macri y Cristian Ritondo, ayer en los festejos del Día de la Independencia, junto a alumnos de escuelas de danza porteñas que interpretaron bailes tradicionales.
Mauricio Macri y Cristian Ritondo, ayer en los festejos del Día de la Independencia, junto a alumnos de escuelas de danza porteñas que interpretaron bailes tradicionales.
Mauricio Macri encabezó ayer a la mañana los festejos por la Independencia, en la Plaza de Mayo, desde donde fue crítico de la puja entre la Nación y la provincia de Buenos Aires. Fue el primer acto del que participó, tras su viaje de más de una semana a Singapur y Dubái.

El jefe de Gobierno porteño pasó revista sobre la avenida Rivadavia a una formación del Regimiento de Infantería de Patricios y de la banda Tambor de Tacuarí, izó la Bandera y más tarde se dirigió a la Legislatura porteña, donde el titular de esa casa, Cristian Ritondo, invitó a un chocolate con churros. Antes hubo también números folclóricos y, como parte de la puesta, el jefe porteño respondió consultas de los periodistas.

Pidió que «las divisiones internas de los que tienen que gobernar no afecten a los demás» y sostuvo que «esas divisiones internas del oficialismo son parte de las que está enfrascada la Argentina, que no sirven».

«Hay que entender que estamos de paso y que la Argentina nos trasciende», insistió el mandatario porteño, pero, al hablar sobre la coparticipación dijo que «se trata de uno de los temas pendientes que nos debemos los argentinos» y aseguró que «el distrito más afectado es el de la Ciudad de Buenos Aires».

«Es un momento en el que se requieren Gobiernos humildes, no confrontativos, y que las divisiones internas de los que tienen que gobernar no afecten a los demás, porque los problemas están aquí y ahora y se van agravando, como la inseguridad y la alta inflación, que cada vez está golpeando más fuerte», aludió Macri al conflicto entre la gobernación bonaerense y el Gobierno de Cristina de Kirchner.

Específicamente sobre la puja trató de mantenerse en una posición diferente y consideró que «si trabajamos juntos, unidos y pensando en el futuro todos los problemas tienen solución. La Argentina es un país maravilloso con grandes oportunidades, pero depende de nosotros y de si somos capaces de encararlas juntos, con más diálogo, sin tantas fricciones y sin enfrascarnos en peleas del pasado».

También dijo que los gobernantes deben «poner la energía en trabajar, solucionar, y gestionar», para que «los recursos que nunca alcanzan sean utilizados lo mejor posible en beneficio de la gente».

«Los que estamos gobernando tenemos que ayudar a que esto mejore. Las divisiones son malas y no ayudan. Trabajando los argentinos unidos y pensando en el futuro tenemos muchas oportunidades y el convencimiento de que los problemas tienen solución», concluyó Macri. A su turno, Ritondo reforzó la sintonía, diciendo que «los porteños son los más discriminados por la distribución de los ingresos de la administración pública» y reclamó un «federalismo en serio, la derogación de los superpoderes y de la ley de emergencia económica que convierte a cada provincia en un apéndice del poder unitario de la Casa Rosada».

De la ceremonia, además, participaron ministros, secretarios y otros altos funcionarios de Gobierno, autoridades del Superior Tribunal de Justicia, de la Legislatura y representantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad.

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