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Macri siguió pelea con Gobierno al abrir sesiones de Legislatura
La vicejefa porteña, María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y el vicepresidente de la Legislatura de la Capital Federal, Cristian Ritondo, ayer en la apertura de sesiones.
Macri habló por la mañana, antes del discurso de Cristina de Kirchner en el Congreso, donde la mandataria le contestó (ver nota en págs. 2 y 3).
Sin siquiera con el preámbulo de promesas de obras o proyectos, que tradicionalmente se enumeran en estas ocasiones, ya en el tercer párrafo de la lectura de un discurso breve, el jefe de Gobierno dejó claro que no iba «a abandonar el rol de alternativa nacional» porque «podemos coincidir en muchas cosas, pero en otras tenemos ideas distintas y nuestro deber es el de exponerlas».
Así empezó Macri el día, en el estrado de la Legislatura porteña, donde el acto se condimentó con una batucada en las puertas del palacio en rechazo al veto de una ley que ayudaba a empresas expropiadas.
«Muchas veces elegí mantener el silencio y seguir trabajando, confiado en que era la mejor forma de colaborar, pero llega un momento en que es necesario aclarar algunas cosas, explicar lo que pasa», fundamentó el jefe porteño en el inicio de su discurso que se extendió menos de 15 minutos. La jornada, en cambio fue por cierto larga para el jefe porteño, que siguió por TV el discurso de la Presidente y luego se concentró en el Palacio Municipal a continuar con una estrategia en la negociación por el control de los subtes, que consiste por ahora en remarcar su rechazo a la transferencia.
Centralismo
Macri enumeró que «el Gobierno nacional sigue teniendo una actitud excesivamente centralista, concentrando recursos y decisiones» y «esto genera una gran debilidad en las provincias, especialmente en aquellas que tienen situaciones financieras complicadas, y más si quien las gobierna no responde al oficialismo».
En la tarima, el jefe porteño estuvo acompañado de María Eugenia Vidal y del vice primero de la Legislatura, Cristian Ritondo. El kirchnerismo interrumpió en ocasiones con abucheos, pero en general la tenida no contó con mayores inconvenientes. En el recinto también estuvo el gabinete PRO y los invitados especiales de distintas embajadas.
Coordinación
Macri se mostró a favor de «la descentralización del poder para una mejor participación de los ciudadanos», lo que consideró como tendencia mundial y apuntó a que no puede ocurrir con «los altos niveles de discrecionalidad actuales».
Así fue más específico y se refirió al tema que lo mortifica: «Los problemas de coordinación entre la Ciudad y la Nación son ante todo reflejo de una gran cantidad de fallas institucionales, de debates que no se terminan de saldar, como el de la coparticipación federal, el régimen fiscal, las políticas metropolitanas, las políticas de seguridad, salud, educación y transporte».
Entonces dijo que «nos duele que no se reconozcan nuestros esfuerzos y que no se dialogue para trabajar en conjunto para bien de los argentinos», siguió el jefe porteño y sostuvo que «no nos parece correcto que además nos bloqueen iniciativas que mejoraran la vida de la gente, como la Autopista Illia o el financiamiento internacional para la extensión del subte, o para obras cruciales como la del Arroyo Vega, que resolverían tantos problemas en temas de inundación como resolvió el Arroyo Maldonado».
Seguridad
Para rematar dijo que «ni hablar de las medidas unilaterales en un tema como la seguridad, en el que ni nos dan recursos para que podamos hacernos cargo, ni asumen sus responsabilidades, poniendo en riesgo la vida de los porteños y de los que trabajan o visitan esta ciudad. Un problema como el de la seguridad solamente se va a resolver si se coordinan las políticas de la provincia, de la Nación y de la Ciudad».
Finalmente, como lo había hecho el miércoles al rechazar controlar los subtes, Macri le habló a Cristina de Kirchner.
«Por eso insisto una vez más, señora Presidenta: o háganse cargo de la seguridad de la Ciudad como corresponde o traspásennos también sus facultades y los recursos», se arriesgó el mandatario para continuar sosteniendo que «mucho menos se solucionarán si se siguen tomando decisiones intempestivas, como la de retirar la custodia de la Policía Federal de los hospitales, escuelas y subtes de la Ciudad. Hoy vemos las consecuencias de estas medidas», reprochó.
Más cerca del final de su alocución, el jefe de gobierno lanzó la más fuerte de las embestidas diciendo que «la terrible tragedia que vivimos la semana pasada nos demuestra lo que pasa cuando las cosas no se hacen bien. Así no se puede seguir. No puede pasar más tiempo sin que haya una política coordinada, transparente y a la altura de lo que se merecen los habitantes del área metropolitana».
Para concluir, claro, Macri les deseó a los legisladores un «feliz» año en su actividad y se retiró con un grupo para seguir esa suerte de festejo de inicio del ciclo, en un local del peronismo PRO.


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