6 de julio 2015 - 01:03

Macri y Grecia: el neoliberalismo al acecho

• CUANDO LOS GRIEGOS DECIDÍAN SI SEGUÍAN SUFRIENDO CON FMI, EL PRO CONFIRMÓ LA PREEMINENCIA DE ESAS IDEAS EN CAPITAL

Desde que se desencadenó la crisis en 2009, Grecia despidió al 20 por ciento de los empleados públicos, redujo el salario del resto de la plantilla en un 30 por ciento, recortó el gasto en suministros de hospitales y escuelas, subió la edad jubilatoria y congeló sus haberes. Todas recetas del FMI, similares a las que exigía a la Argentina hasta 2001. Hoy el país disminuyó la deuda a mínimos históricos y se alejó del FMI. Pero las elecciones de octubre podrían cambiar el panorama: uno de los presidenciables, el alcalde porteño Mauricio Macri, incrementó la deuda en dólares de la Ciudad un 560 por ciento. El temor es que, de llegar al poder, vuelva a endeudar al país, dejándolo nuevamente en manos del Fondo Monetario Internacional.

Desde 2007, cuando el precandidato del PRO asumió como jefe de Gobierno porteño, la deuda en dólares de la Ciudad se incrementó en un 560 por ciento en relación con su PBI.

El equipo que prepara el plan económico nacional de Macri está conformado por los mismos que llevaron al país a la crisis de 2001. En el último año se incorporaron a las reuniones de la Fundación Pensar las principales espadas del tándem Menem - Cavallo en los 90.

•Miguel Kiguel, quien fue subsecretario de Finanzas en los 90.

•Daniel Marx, que se desempeñó como secretario de Finanzas y llegó a viceministro de Economía de Domingo Cavallo en los álgidos 2000 y 2001. Antes ocupó la Subsecretaría de Negociación de Deuda Soberana con Carlos Menem como jefe de Estado y estuvo procesado por el megacanje.

•Pablo Guidotti, exviceministro de Economía y exsecretario de Hacienda de Menem.

•Carlos Melconian, asesor externo de Cavallo en lo 90, quien hace poco dijo sobre los fondos buitre que litigan contra el país que "son tipos que de buena voluntad compraron títulos para ahorrar".

•Pablo Rojo, expresidente de Banco Hipotecario durante el Gobierno de Menem, que pretende quitar las retenciones a las exportaciones de granos y liberar los precios para que la producción local sea competitiva.

Es obvio que Mauricio Macri no arma este equipo para un plan de desarrollo con inclusión social. Lo que se espera de este grupo de asesores financieros ligados a la banca internacional es que salgan a conseguir la mayor cantidad de fondos posibles vía endeudamiento público internacional, bajo la calificación y revisión del FMI.

Un recuento de las medidas de ajuste que sufrió Grecia puede servir para pensarlo dos veces antes de permitir que el equipo de Macri cruce los límites de la capital.

2009: el Gobierno disminuyó gastos operativos y de consumo, redujo la contratación pública a uno de cada cinco que se retiren, recortó los gastos militares y los suministros en los hospitales, escuelas y empresas públicas.

2010: a punto de entrar en un default, el eurogrupo le entregó el primer paquete de ayuda por 110.000 millones de euros en tres años. Estuvo condicionado a reducir el déficit público desde el 12,7% del PBI al 2% en 2013. Entre las medidas para lograrlo se redujo el salario público en un 30%.

2011: comenzó a negociar un segundo rescate, que esta vez contempló una quita de la deuda y nuevas exigencias de recorte del gasto: la supresión del aguinaldo (se pagaban dos salarios extra al año) y el congelamiento de las contrataciones en el Estado, entre otras. Una delegación de la troika se radicó en Atenas para asegurar su cumplimiento.

2012: se cerró este segundo acuerdo y Grecia recibió un desembolso por 130.000 millones de euros, lo que elevó el plan de ayuda a 240.000 millones de euros en total. El ajuste en este caso pasó por la reducción en un 20 por ciento de los haberes previsionales superiores a 1.200 euros, la suba del IVA al 23 por ciento, la segunda del año, un nuevo impuesto al alcohol, el tabaco y los combustibles y el achicamiento de gastos para obras públicas y defensa, entre otros recortes.

2013: el Gobierno despidió a 14.000 empleados públicos en 2013 y colocaron a 25.000 en el esquema de movilidad laboral (cobraron el 75% de su salario por ocho meses).

2014: el Gobierno despidió a 11.000 funcionarios públicos más, entre ellos médicos, enfermeras y maestros.

2015: Alexis Tsipras llegó al Gobierno y aceptó elevar el IVA, la edad de jubilación, recortar el gasto militar y conseguir un superávit primario del 1% por este año, del 2% en 2016 y del 3,5% en 2017. Con esto pensaba conseguir un tercer rescate por 7.200 millones de euros para pagar deuda, pero la negociación se empantanó y así se llegó al default y el referendo.

Con estas medidas, el PBI griego cayó un dramático 30% en seis años y la deuda no sólo no bajó, sino que pasó del 120 al 180 por ciento del PBI. El desempleo alcanza al 27,4 por ciento y el 34 por ciento de los griegos es pobre.

Lo ocurrido en la Argentina en los 90 y en Grecia en la actualidad es sólo una muestra de lo que el neoliberalismo genera en el mundo. Países como España, Portugal e Irlanda, entre otros, viven situaciones similares. Y otros aún más grandes, como Francia e Italia, rezan para que no suba la tasa de interés y los precipite al default. En octubre se decide si la Argentina sigue con el actual modelo o vuelve a caer dos veces en el mismo pozo.

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