24 de diciembre 2008 - 00:00

Macri ya tiene Presupuesto, pero con recortes y sin impuestazo

Diego Santilli presidió la sesión en la que se aprobó el Presupuesto, con el auxilio del bloque de la Coalición Cívica que encabeza Enrique Olivera.
Diego Santilli presidió la sesión en la que se aprobó el Presupuesto, con el auxilio del bloque de la Coalición Cívica que encabeza Enrique Olivera.
Mauricio Macri tendrá finalmente un Presupuesto para gobernar en el año electoral, pero no el que pensó, sino otro que le terminó diseñando la oposición de la que necesitaba cinco votos para agregar a los propios. Poco y nada (ver nota aparte) de lo que pensó el macrismo para recaudar más en 2009 quedó en las leyes que se aprestaban a sancionar anoche los diputados porteños. En menos de una semana, Macri se entregó a los pedidos de Elisa Carrió, quien terminó socorriendo al mandatario de caer en una aguda crisis política: primero, al renunciar a un convenio para cobrar más dinero de las apuestas; después, al incorporar un impuesto al juego y sancionar un Presupuesto que no es propio.
Aun con esas concesiones, la oposición le hizo caer el impuestazo y sólo se afectarán los gravámenes a unos pocos rubros (ver nota aparte). Es decir, el Presupuesto porteño no es PRO, es un diseño de autoría de Elisa Carrió, con retoques de diputados telermanistas y hasta se le permitió a Aníbal Ibarra incorporar un impuesto a la compraventa de jugadores de fútbol. El que el macrismo rechazaba la idea de sancionar las leyes económicas a la medida de Carrió y buscó aliados para algunos artículos en particular que le devolvieran una foto de consenso.
Así, Macri deberá aceptar que cualquier iniciativa próxima correrá la misma suerte que la principal norma de su Gobierno y que en ese clima, donde la oposición le marca el paso, deberá gestionar. Por eso, la situación reforzó en el macrismo la idea de llamar a las elecciones locales anticipadamente para intentar aumentar las bancas que tiene en la Legislatura, actualmente 26 de las 60, y evitar a esos aliados que luego serán rivales.
El bloque PRO necesitaba reunir 31 votos para la ley Tarifaria, donde se determinan cambios impositivos y esa norma se sanciona previamente al presupuesto que incorpora los nuevos recursos estimados. Durante dos noches, los legisladores del macrismo entregaron el sueño para lograr un acuerdo, al punto que por la tarde del lunes, Diego Santilli y Oscar Moscariello fueron sorprendidos durmiendo, en medio de los malabares del titular de la Comisión de Presupuesto, Álvaro González.
Carrió les aportó la solución cuando ofreció los seis votos del bloque que preside Enrique Olivera, pero con la condición de que se gravara la actividad lúdica y sólo se aumentara el impuesto a los bancos. El resto lo aportó Jorge Telerman, quien se reunió con legisladores del macrismo admitiendo que no quería trabar la gestión del jefe de Gobierno, pero que no aceptaba el impuestazo. Así logró Macri unir otra vez a esos ex socios políticos, Telerman y Carrió, para socorrerlo y también consiguió que la bancada de Aníbal Ibarra se sumara a darle ayuda para evitar cargar con la responsabilidad de dejar al jefe porteño sin ley para gestionar. El kirchnerismo pensó igual, pero votó dividido.
No fue todo por nada. Al bloque de Carrió le concedió Macri la hechura de la nueva ley tarifaria y que incorporara el impuesto al juego que Olivera había pedido con letra de Ibarra, aunque tal vez nunca se cobre porque está recurrido judicialmente. A Ibarra se le permitió el impuesto a los jugadores de fútbol, pero con una alícuota más baja y no pudo negarse a votar, en general, la ley tarifaria.
La idea de que Macri prometió a sus nuevos aliados (Telerman y Carrió) que fijaría en forma anticipada las elecciones locales, recorrió todas las bancas ayer. Pero, algunos amigos del ex jefe de Gobierno aseguran que en la noche del lunes Telerman monitoreaba las negociaciones del macrismo y confesaba tener «dudas sobre la fecha, no sé si las terminan unificando», refirió a las urnas locales con las nacionales de octubre.
El macrismo, además, facilitó que estuvieran de buen humor propios y ajenos. El subloque de Recrear reclamaba por partidas para contratos de los legisladores, que finalmente tendrían; desde la Coalición también pidieron mayor presupuesto para viviendas; el kirchnerismo una partida para el Espacio de la Memoria, todas demandas clásicas de fin de año.
A partir de ahora, además, el kirchnerismo, que es primera minoría, al estar dividido perderá esa posición y el macrismo se verá siempre forzado a buscar un acuerdo con una porción K y con los carrioístas, mucho más ahora, tras tantos favores mutuos.

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