El líder de la oposición Leopoldo López se entregó ayer a la Guardia Revolucionaria después de permanecer prófugo desde la semana pasada, cuando fue acusado de los desmanes en Caracas que derivaron en la muerte de tres personas. Lo hizo abrazado por decenas de miles de manifestantes, que acudieron a su llamado para repudiar al Gobierno por la corrupción, la inflación y el desabastecimiento. Nicolás Maduro, en tanto, medía fuerzas en otras arterias de la capital, en donde aseveró que el fascista ya se encuentra en manos de la Justicia. (Ver pág. 12.)
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