11 de junio 2010 - 00:00

Magnífico recorrido por la obra de Juan C. Distéfano

La relectura de las obras de Distéfano confirma el compromiso del artista con la realidad política y la estatura de su capacidad creativa.
La relectura de las obras de Distéfano confirma el compromiso del artista con la realidad política y la estatura de su capacidad creativa.
Si se quiere hacer un recorrido cronológico de la exposición de Juan Carlos Distéfano (1930) en la Fundación Osde, bajo la curaduría de la historiadora y crítica de arte María Teresa Constantín, se debe comenzar por el capítulo «Color sobre Volumen». Son obras realizadas a partir de los 60, relieves con acrílico sobre poliéster reforzado y lana de vidrio, toda una innovación en ese momento. Por ejemplo: «Cabalgata», «En el Fuego», «En la Tierra», «En la Lluvia» o el tríptico «Tres Versiones», de fuerte carga erótica que causó gran revuelo en la IX Bienal de San Pablo cuya exhibición estuvo a punto de ser impedida y que años más tarde el artista donó al Museo de la Solidaridad de Chile.

El capítulo «Sanación y Condena» incluye, entre otras obras, «El Mudo» (1973), adquirida entonces por la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes, donde se exhibe permanentemente, «Telaraña» (1974/75), «Humo» (1975/76), «Giallo» (1972), «Persona- Homenaje a Cataluña» (1979/80) en poliéster reforzado y colado, obras testimoniales de la época de horror que se vivía en nuestro país: sobrecogedoras, un grito ahogado de macabra significación, capitales en su poética.

La relectura de estas obras confirma una vez más el compromiso del artista con la realidad política, la estatura de su capacidad creativa que debería se mucho más reconocida internacionalmente, el dominio del material que distingue su obra, su conocimiento de la historia del arte.

Esto se hace más evidente a través del erudito texto de José Emilio Burucúa, de vasta trayectoria en el campo de la Filosofía y la Estética, al establecer analogías con esculturas de los siglos III y II a.C., por ejemplo, Laocoonte, las infinitas Pasiones de Cristo, las flagelaciones y las resurrecciones de la pintura alemana del XV y XVI. En estas representaciones el cuerpo expresa su resistencia al dolor, «el movimiento de los músculos ha sido forzado hasta más allá de lo real y casi lo imposible», según la cita del filósofo alemán Johann Joachim Winckelmann. Rostros con el grito contenido o la imagen del sufrimiento encarnado hasta nuestros días en un Francis Bacon.

Siguiendo la relectura de las obras expuestas, el tercer núcleo, «Inestabilidad del Equilibrio», incluye obras que confirman lo que pensamos de un artista diferente, de un virtuoso que escapa al sentido que se le da a la palabra perfección ya que ésta la distancia de su contenido humanista.

Las palabras que inspiran estos cuerpos en máxima tensión, desafiantes de la ley de gravedad, que vuelan, que se ahogan, se queman, son aniquilados, pueden ser angustia, dolor, burla cruel, ironía, sobrecogimiento, laceración, conmoción.

También se exhibe «Kinderspelen-En memoria de Eliana Molinelli 2003/06», a la que nos referimos cuando se expuso en Ruth Benzacar y que aquí adquiere otra dimensión espacial. Es un conjunto de nueve piezas con tres temas cada uno, en poliéster reforzado con fibra de vidrio, inspirado en un óleo sobre tabla de 1560 de Brueghel. Enfatiza el efecto de la droga en los niños, de impredecibles consecuencias a través de formas humanas grotescas.

No sólo se nutre Distéfano de Laocoonte, de los descendimientos medievales o Brueghel; están los homenajes a Van Gogh en «Florero Roto en 1890» (1988/89), a Cúnsolo con «El Chico de la Boca» (2008), «La Urpila en Buenos Aires» (2009/10), inspirado en un cuadro de Ramón Gómez Cornet, una niña en un patio interior con perrito, bolsa con choclos y que Distéfano transforma en cartonera. Estas dos últimas contrastan con la desesperanzada obra anterior.

En las paredes de las salas se reproducen algunos pensamientos sobre la obra de Distéfano. Coincidimos y nos atrevemos a hacer nuestro el de Guillermo Roux escrito en 1980: «Hoy he comenzado el día contento. El milagro del arte ha hecho posible que, después de mucho tiempo, éste sea un buen día». Clausura el 24 de julio (Suipacha 658 1er. Piso).

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