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Manchester United cambia sus colores
Arriba Avram Glazer, el hombre que la familia puso al frente del United. Detrás, uno de los tantos hinchas que portan su llamativa bufanda con los colores de la protesta hacia la gestión.
En el año 2005, la familia norteamericana Glazer, dueña de un holding de diversas empresas que incluyen a los Bucaneros de Tampa, de fútbol americano, se hizo cargo del United a cambio de 1.200 millones de dólares. Si bien bajo su conducción se ganaron 10 títulos, siempre con la dirección técnica de Alex Fergusson, los dueños del club nunca llegaron a interpretar la filosofía de los hinchas y viceversa. Hoy, la tirantez ha llegado a su punto más candente. Los fanáticos se han organizado, han contactado a un grupo de financieros y reunido los avales suficientes para hacerles una oferta concreta a los Glazer y que el club vuelva a manos británicas, que sepan de tradiciones y, por encima de todo, no se siga agigantando la deuda que Manchester ha ido incrementando desde la gestión norteamericana, que en la actualidad trepa hasta los 1.100 millones de dólares.
Lo más llamativo es la forma de protesta que utilizan los fanáticos en cada partido en Old Trafford. Una multitud de bufandas amarillas y verdes es el símbolo del proyecto de «reconquista» del Manchester. Nada es casual, antes del rojo característico, el club tenía aquellos colores cuando la institución competía bajo la denominación de Newton Heath hasta 1902. La postura de los hinchas se ha radicalizado tanto, que los propietarios han prohibido que el MUTV (la señal televisiva exclusiva del club) transmita cualquier forma de descontento popular, han despedido al jefe de seguridad del club por haber devuelto a un simpatizante una bandera opositora que se le había retirado durante un partido y hasta un estudiante universitario (voluntario en el club) fue cesanteado por portar en el partido ante Liverpool del domingo pasado la ya tradicional bufanda amarilla y verde. Tienen programadas futuras acciones de protesta: boicotear la compra de merchandising y hasta boicotear algunos partidos. Los propietarios, con Avram Glazer como cabeza visible del clan familiar, ya han informado que el club no está en venta. Por ahora.


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