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¿Manipulación de datos o de opinión pública?
Para ello, a través de la publicación de metodologías, seminarios, charlas, entrevistas y publicaciones en general, el INDEC informa de qué manera elabora cada uno de los indicadores que publica. Habitualmente no usamos medios de prensa porque el espacio es reducido y las explicaciones, a veces complejas otras no tanto, suelen ser obligadamente largas. Si hay que reiterar las explicaciones, lo hacemos sin ningún problema. Este es uno de esos casos, en el que aclararemos algunos puntos de la nota publicada en el diario Ámbito Financiero el 12 de febrero de 2009, por la periodista Cecilia Roslan.
Una primera mención general, no menor, se refiere al uso por parte de la autora de la nota de la palabra «manipulación». La soberbia, ceguera y tozudez de los supuestos «expertos» que creen que son los únicos que saben, le significó al INDEC -a lo largo de muchos años- un retroceso importante en la calidad de sus estadísticas, que se volvieron desactualizadas y obsoletas. Esa pretendida superioridad intelectual les impide distinguir entre la manipulación y lo que realmente significa la actualización de metodologías, su implementación, su adecuación a parámetros internacionales y la necesidad de introducir cambios imprescindibles para que la información sea útil y oportuna. Para esos «expertos» todo lo que no hagan ellos mismos -muy frecuentemente incentivados por parte de consultoras privadas u organismos multilaterales de crédito- es malo.
Ahora sí, trataremos de explicitar algunos aspectos sobre la elaboración del Índice de Precios al Consumidor.
Mayor información
Al publicar las ponderaciones de los 132 productos que integran el nuevo IPC, la información a disposición del público es mucho mayor a la que se refería al índice anterior -en ese caso sólo se publicaron ponderaciones para 46 productos, únicamente del capítulo alimentos-. Dichas ponderaciones surgen básicamente de la última Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares realizada entre 2004 y 2005, la cual se terminó de procesar, contra lo que se afirma en la nota, por decisión de la actual conducción del INDEC. Anteriormente no existió trabajo serio alguno de adecuación del IPC a esa encuesta.
Como se explica en la actualización metodológica del IPC-GBA base abril 2008=100, la selección de variedades se realizó no sólo por la incidencia de cada una de ellas en el gasto de la población, sino también por la frecuencia con que los hogares incurrieron en el gasto de una determinada variedad. Esto permitió limitar en parte el carácter plutocrático del indicador al acercar la representatividad de la selección de variedades al real consumo de la mayor parte de los hogares.
Pero, tal como reza el Manual del Índice de Precios al Consumidor elaborado por varios organismos internacionales y que los «expertos» no deberían desconocer, la información proveniente de encuestas de consumo debe ser complementada con otras fuentes, para contar con información fehaciente sobre los reales hábitos de consumo de la población.
Efectivamente, esto es lo que se hizo en el IPC-GBA base abril 2008=100 para elaborar las canastas estacionales. Las ponderaciones mensuales de las variedades que integran las canastas estacionales -frutas, verduras e indumentaria- contra lo que señalan los «expertos» en la nota referida, no son móviles. Las mismas se determinaron en base a información de los mercados concentradores, estudios de mercado y del propio comportamiento del IPC a lo largo de varios años.
Una vez más aclaramos: en el IPC no se cambian las ponderaciones de acuerdo con la variación de precios para que no se reflejen los aumentos de los mismos. Eso es falso.
Tarea difícil
Respecto de la representatividad del índice, es obvio que cualquier IPC en el mundo debe hacer el seguimiento de un conjunto de variedades seleccionadas. Es imposible tomar precios de absolutamente todas las variantes que consume la población. Esa es la diferencia entre tomar datos de una muestra -que debe ser estadísticamente representativa- y el universo de datos.
Las variedades seleccionadas en el IPC-GBA base abril 2008=100 representan a la totalidad de la población. Esto es, en promedio, cualquier hogar del Gran Buenos Aires realiza más del 70% de sus gastos en las variedades cuyos precios releva el INDEC. Recordemos, por ejemplo, que los hogares con altos ingresos también consumen leche, verduras, frutas, indumentaria, servicios, etc. Una vez más, es erróneo afirmar que dicha porción de los hogares no está representada en el Índice de Precios al Consumidor que elabora el INDEC. El IPC del Gran Buenos Aires, toma precios de 440 variedades, el de España de 491, el de los Estados Unidos aproximadamente releva precios de 350 variedades. Esto significa que para lograr una buena representatividad del indicador, lo importante es la correcta selección de las variedades, del ámbito geográfico y de las características de los locales en donde se toman los precios, y no la cantidad de las mismas.
No es exclusivamente el consumo de Barrio Norte el que representa a la totalidad de la población del Gran Buenos Aires, tal como terminó ocurriendo en el IPC anterior y como sostienen implícitamente ciertos medios de prensa.
Por último, no hay peor ciego que el que no quiere ver. El empalme de la serie del IPC actual con el anterior -que según la autora de la nota no existe- fue hecho de la misma forma que cualquier otro empalme de series que desde hace más de 40 años realiza el INDEC, y se encuentra publicado en la página web del Instituto.
No hay discusión metodológica posible cuando la opinión de aparentes «expertos» se convierte en un conjunto de sinrazones con el objetivo de desprestigiar el trabajo de cientos de profesionales, técnicos y administrativos de vasta trayectoria; tal vez con la esperanza irrealizable de tomar la conducción del INDEC y volver a usufructuar los negocios que se les terminaron a partir de 2007.


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