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Maradona ya tiene quien lo ayude

Fue una charla que duró casi dos horas, en la que se habló de lo que necesitaba Diego Maradona y, sobre todo, Carlos Bilardo. El nombramiento de Batista, las declaraciones cruzadas entre integrantes del plantel campeón del mundo 1986 y la indefinición de la llegada de Ruggeri al cuerpo técnico eran tópicos obligados de la cumbre. La presencia de Humbertito le daba al encuentro calidad de «oficial»; a pesar de que Julio Grondona no estuvo en cuerpo, sí lo estuvo en alma. El presidente, y principal opositor al desembarco de Ruggeri en el grupo de trabajo de Maradona, dejó en manos de su hijo mayor y de Bilardo que le dejen bien en claro al ex defensor que aceptaría sólo si existe de su parte una actitud de agradecimiento, sea pública o puertas adentro. Y Ruggeri aceptó.
El siguiente paso era juntar a Grondona con Ruggeri. Ayer, alrededor de las 16:30, con la escenografía tradicional de Puerto Madero, en la casa del presidente se vieron las caras. Hubo retos, hubo cabezas grandes mirando hacia el piso, pero al fin de cuentas habían acordado la incorporación de Ruggeri al grupo de trabajo. Pero con una pequeña salvedad, Grondona no estaba convencido plenamente, sólo aceptó el insistente pedido de Humberto hijo, hombre clave para que haya pulgar arriba de la mano que tiene el anillo que reza ni más ni menos que la frase que servirá de resumen del armado del cuerpo técnico de Diego: «Todo pasa».


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