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Marcianitos y 3D digital amenizan raro matriarcado
Por el talento involucrado y los 150 millones que costó hacerla, «Marte necesita mamás» no es todo lo contundente que se esperaba, pero entretiene a los chicos.
A fines de los 60, el director clase Z Larry Buchanan inauguró el género de extraterrestres con problemas de apareamiento interplanetario en el film de culto «Marte necesita mujeres» (Mars needs Women), y desde entonces varios tipos de alien visitaron la Tierra con fines procreativos. Esta película de animación le da una vuelta de tuerca un poco ñoña, pero no carente de originalidad, al asunto: los marcianos visitan de tanto en tanto nuestro planeta para secuestrar madres modelo que sirvan para programar a las robots-nodrizas que crían a las niñas marcianas, ya que los machos del planeta rojo son descartados por inútiles.
Esta extraña descripción del matriarcado es uno de los puntos interesantes de este film de animación producido por Robert Zemeckis, bastante al estilo de otros productos similares con esta técnica digital, que el realizador de «Volver al futuro» se ocupó de dirigir personalmente, como «El expreso polar» y «Bewolf».
En este caso, el talento conjunto de Zemeckis más el del director Simon Wells («El príncipe de Persia»), más un generoso presupuesto de unos 150 millones de dólares no lograron el resultado contundente que se podría esperar. El tono de la historia sobre un chico colado en el ovni que se llevó a su mamá, para salvarla antes del amanecer marciano, ya que será sometida a una cruel práctica de descarte luego de absorber sus conocimientos de crianza, es bastante melodramático y lacrimógeno, al estilo de los viejos clásicos de la Disney de los tiempos del tío Walt y la animación convencional.
Por suerte hay elementos visuales y alucinantes explosiones del 3D digital para que el film nunca deje de presentar algo interesante, del mismo modo que sobran los marcianitos graciosos para mantener entretenido al público infantil al que está destinado, más allá de las maldades que puedan surgir del severo matriarcado alienígena.


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