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Maritano: “La comedia es expresión de la inteligencia”
Pablo Maritano será régisseur de la ópera cómica de Gioacchino Rossini “La italiana en Argel”, que desde el domingo se verá en el Teatro Argentino de La Plata.
Dos elencos se alternarán en las seis funciones previstas: Mariana Rewerski, Santiago Ballerini, Ricardo Seguel, Luciano Miotto, Oriana Favaro, Rocío Arbizu y Juan Pablo Labourdette cantarán el 11, 14, 16 y 18 de mayo, en tanto que el 15 y 17 el reparto estará conformado por María Florencia Machado, Patricio Oliveira, Emiliano Bulacios, Fernando Santiago, Sabrina Sosa, Sabrina Contestabile y Felipe Carelli. Dialogamos con Maritano:
Periodista: ¿Qué diferencias hay con la puesta que hizo de esta ópera para Buenos Aires Lírica en 2008?
Pablo Maritano: Muy pocas. La mecánica de la obra es exactamente la misma, por supuesto con todo lo que implica llevarlo a un escenario como el Argentino, donde hay que hacer una adaptación de los momentos camarísticos de la obra, los más íntimos.
P.: ¿De qué manera sitúa esta obra en el contexto histórico y cultural de comienzos del siglo XIX?
P.M.: La pregunta está directamente ligada a lo que para los puestistas es entender qué es la obra. "Italiana" es una obra que se presta a múltiples lecturas: si bien es una comedia, se debe decidir si es una comedia cínica o irónica, porque puede ser una obra muy misógina o muy feminista, dependiendo de cómo se la lea. Hay que entender también que el concepto de patria al que alude Rossini en 1813 es bastante singular, sin olvidar que la obra se estrenó en Venecia, y que cuando tenemos el momento patriótico en el segundo acto, suena la "Marsellesa", porque de lo que se estaba haciendo eco era de Napoleón, que liberaba a Venecia de los austríacos. El otro punto que claramente estaba dando vueltas era el colonialismo, esta vuelta que tiene lo exótico en el siglo XIX.
P.: Un concepto distinto del que tiene por ejemplo "El rapto en el serrallo", que usted puso también en escena hace unos años.
P.M.: Exactamente. Esto viene a ser una parodia del "Rapto" con los sexos opuestos. Es interesante tratar de entender cuál es el máximo alcance que tienen las ideas más picantes en su estreno original y dónde los tocan ahora. Nuestra "Italiana" 2014 sigue siendo muy cómica, con la escena del baño turco, con la coronación del "caimacán", y la presencia de Mustafá en una republiqueta bananera islámica; está tirado apenas un poco más para acá, pero sigue siendo una cruza entre Groucho Marx y Saddam Houssein, contra esa especie de Sofia Loren un poco Cicciolina. Lo más importante es sacarle a la obra cualquier posible connotación machista. En ese sentido la misma temática que Da Ponte usa en "Così fan tutte" en un sentido metafórico, la dinámica de los sexos hacia la dinámica de los afectos, aquí es la dinámica de los sexos hacia la dinámica de la política exterior europea, es un cambio de código completo. Sin dudas es una de las joyas de la comedia universal, con una dramaturgia perfecta e increíble. Y las situaciones cómicas hoy siguen funcionando.
P.: ¿En qué medida, tanto en este caso como en su trabajo en general, se impregna de la música para el diseño de la puesta en escena?
P.M.: No hay idea que no venga a través de la música, salvo que la música sea tan mala que deba ser "denunciada". El puestista de ópera debe ser un músico más. Si no se trabaja desde la música es imposible. Ees raro porque a veces ni siquiera necesito abrir la partitura y me acuerdo de números de ensayo. Sin la partitura estaría mintiendo.
P.: ¿Cómo es su proceso de concepción de un espectáculo lírico?
P.M.: Primero me tiene que interesar la música, independientemente del libreto. Tiene que producir en mí un sentido. La primera condición es escuchar la obra y que yo tenga algo para decir con respecto a eso. Hay cosas que pueden parecerle a uno extraordinarias sin que uno tenga nada para decir.
P.: ¿Recurre indefectiblemente a las fuentes literarias?
P.M.: Más que a la fuente literaria, recurro a lo que fue el origen del espectáculo. Por supuesto que Victor Hugo es fundamental para hacer "Rigoletto", para entender por qué Francisco I°, por qué la censura, etcétera. Para "Italiana" poco puede servir leer "El burgués gentilhombre", pero sí entender cuál era la comicidad encriptada, también para entender qué visión va a tener uno, comprender la dinámica de la commedia dell'arte es importante para entender cosas que para el público de la época era evidentísimo y que hay que elegir cómo se marca. Más que las fuentes es importante tratar de reproducir aquella audiencia, entender qué veía en un espectáculo.
P.: ¿Qué factores determinan en su caso la decisión de hacer una traslación espacio-temporal de una obra?
P.M.: Los motivos son varios, y trato de que no sea nunca una cuestión de gustos sino que ayude a la obra a contar algo. Por supuesto hay que ser cuidadoso en entender que hay obras que no lo toleran. La idea no es cambiar sino re-contextualizar. Y como decía antes, saber adónde llegaron las ideas originales de la obra: eso que la obra dijo en 1813, ¿ahora dónde está? El "Otello" de Verdi, por ejemplo, plantea otra divergencia: una música cinematográfica sobre una tragedia isabelina. ¿Qué se le agrega al cambiarla de época?
P.: Más allá del tono de la ópera que aborde, en sus puestas está siempre presente el humor. ¿Eso responde a un rasgo propio o a una necesidad del oficio?
P.M.: La comedia es una de las expresiones más altas de la inteligencia. No entiendo cuando en el Teatro me dicen "A usted tendrían que traerlo para otras cosas...". A mí esto me parece una genialidad absoluta, no es un género menor.
Entrevista de Margarita Pollini

