Marsans espera milagro: pago de u$s 850 M

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Madrid - El Grupo Marsans está herido de muerte. La empresa de viajes fundada en 1910 y que se hizo famosa en la Argentina por haber operado desde 2001 hasta 2008 Aerolíneas Argentinas, languidece hoy en los juzgados comerciales españoles a la espera de un milagro: que desde el Gobierno de Cristina de Kirchner se liberen unos 850 millones de dólares. Este dinero figura en el pasivo que Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, los socios de Viajes Marsans, presentaron ante la Justicia, y que según sus propios argumentos, servirían para comenzar a liquidar las deudas de la empresa.

Referente

Tan importante era Marsans en España que el propio Pascual era el principal referente de los empresarios en las negociaciones políticas que la clase dirigencial realizaba ante políticos locales y extranjeros.

Pascual negoció durante años con el Gobierno argentino la situación de Marsans dentro de Aerolíneas, prometiendo planes de inversión nunca cumplidos y rescates de pasivos.

El final es conocido. En 2008, el Gobierno de Cristina de Kirchner decidió reestatizar la empresa.

La quiebra de este grupo es una de las más polémicas y comentadas de los últimos años en España. Líder durante décadas del rubro turístico (uno de los sectores de la industria española más expansivos por décadas), se presentó en junio de 2010 en concurso de acreedores con un pasivo que llegaba a los 425 millones de euros.

Acreedores

El caso se trata en la Sala 12 de lo Mercantil en Madrid que dirige Ana María Gallego. Allí figura que los principales acreedores de Viajes Marsans son el Banc Sabadell y La Caixa, dos entidades que financiaron por 36,8 y 32 millones de euros, respectivamente.

Marsans fue fundada en 1910 por una familia que le dio el nombre. Ya vivió situaciones difíciles en el pasado.

En 1964, el Gobierno de Franco intervino Marsans y la familia perdió el control de la empresa.

Las intenciones eran las de crear un potente grupo turístico. Veintiún años después Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, dueños de una empresa de autobuses, compraron Marsans al Estado por un precio simbólico.

* Enviado especial a España

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