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Martínez, otro arrepentido
Gerardo Martínez
En declaraciones a radio América, Martínez dijo sin embargo tener «la conciencia tranquila» y haberse puesto «a disposición del juez» al afirmar que «lo que se dice no es verdad». Se refirió así a una causa iniciada por una denuncia de un gremio paralelo de la construcción (Sitraic) en conjunto con organizaciones de derechos humanos, que tramita el juez federal Ariel Lijo. De acuerdo con las constancias del expediente, el magistrado pudo establecer un vínculo del sindicalista desde 1981 como «agente» en tareas de inteligencia del Ejército.
Si bien ese nexo complicó políticamente a Martínez, uno de los gremialistas mejor vistos por Cristina de Kirchner, el juez de la causa no reunió todavía elementos para ligarlo con la imputación central por desapariciones de trabajadores de la construcción que se produjeron entre 1977 y 1978.
«Algunos actúan de forma asquerosa, tirando containers de porquería», se quejó el referente del sector de los «independientes» de la CGT, que milita en la oposición a Hugo Moyano.


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