28 de agosto 2012 - 00:00

Martínez, otro arrepentido

Gerardo Martínez
Gerardo Martínez
El jefe del sindicato de la construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, admitió por primera vez públicamente haber tenido contacto con funcionarios de la última dictadura. «La única situación que tuve fue una convocatoria que me hicieron, en 1982 en mi organización, que estaba intervenida, para una serie de obras previstas en el Atlántico Sur», sostuvo el dirigente en respuesta a las denuncias respecto de su posible participación como agente en organismos de inteligencia del último Gobierno militar.

En declaraciones a radio América, Martínez dijo sin embargo tener «la conciencia tranquila» y haberse puesto «a disposición del juez» al afirmar que «lo que se dice no es verdad». Se refirió así a una causa iniciada por una denuncia de un gremio paralelo de la construcción (Sitraic) en conjunto con organizaciones de derechos humanos, que tramita el juez federal Ariel Lijo. De acuerdo con las constancias del expediente, el magistrado pudo establecer un vínculo del sindicalista desde 1981 como «agente» en tareas de inteligencia del Ejército.

Si bien ese nexo complicó políticamente a Martínez, uno de los gremialistas mejor vistos por Cristina de Kirchner, el juez de la causa no reunió todavía elementos para ligarlo con la imputación central por desapariciones de trabajadores de la construcción que se produjeron entre 1977 y 1978.

«Algunos actúan de forma asquerosa, tirando containers de porquería», se quejó el referente del sector de los «independientes» de la CGT, que milita en la oposición a Hugo Moyano.

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