Armenia canonizó ayer al millón y medio de mártires del genocidio cometido hace un siglo por el Imperio Otomano, para lo que contó con la presencia del Vaticano y de las principales iglesias cristianas del mundo. Los actos tuvieron lugar al aire libre a escasos metros de la catedral de Echmiadzin, consagrada en el siglo IV, donde se reunieron los descendientes de las víctimas y decenas de miles de armenios llegados de todos los rincones del mundo. A partir de ahora, los mártires del genocidio pasan a ser una comunidad espiritual a la que los fieles armenios pueden dirigir sus oraciones.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario