17 de abril 2009 - 00:00

Más arte textil y otras muestras de interés

«Ráfagas», de la cordobesa Lucía Rivoira, se expone en la muestra «Hebras de identidad» en el Centro Cultural Recoleta.
«Ráfagas», de la cordobesa Lucía Rivoira, se expone en la muestra «Hebras de identidad» en el Centro Cultural Recoleta.
Continuando con el recorrido de muestras paralelas correspondientes a la Bienal de Arte Textil, en el Centro Cultural Recoleta se exhibe «Hebras de identidad», obras de artistas integrantes de La Rueca, el primero y más antiguo espacio de investigación de arte textil de Córdoba, institución reconocida en lo nacional e internacional.

Su directora, Graciela Szamrey, comenzó como tapicista cuando Admine Fátima de Chauque, de origen árabe, le vendió un telar centenario como ella. Norma Morandini define a Szamrey como «la artista que por anudar tradición con identidad, vuela sobre los telares como una poeta de los hilados» por sus obras luminosas que revelan una combinación y contrapunto de texturas.

Ana María Allende apela a la nostalgia de la infancia con borrosa fotografías, transfer sobre tela, María Amalia Tillard, apretadas tramas que conjugan la geometría con los nudos que la atraviesan en un descendente claroscuro.

Susana Cabrera trabaja con tramas transparentes y María Matilde Freytes también apela a sutiles «Hilos secretos» delicadas hebras que se desprenden del núcleo central con levedad. Se destacan los paraguas de Lucía Rivoira y las frágiles tramas de Laura González Stutz. Alicia Cardozo, Lilian Castelo, Alejandra Echevarría, Beatriz Renard, Beatriz Buteler, Amelia Oubiña y Alejandra Cerino completan esta muestra que puede calificarse «de cámara», sin alardes, comunicativa, piezas para atesorar. Cierra el 19 de abril.

*Es insoslayable la visita a las Salas Federales del Consejo Federal de Inversiones (San Martín 871) donde 14 artistas, precursoras del arte textil en nuestro país, muestran lo que realizaron a partir de la mitad de los 60, década en la que se creó «El Sol», primera galería dedicada a su difusión, la fundación del CAAT (Centro Argentino de Arte Textil) que ha cumplido 30 años, la inclusión de esta disciplina en el Salón Nacional y la Bienal del Museo Sívori así como otros certámenes y premios.

Absolutamente innovadoras, se atrevieron a usar materiales no convencionales, avanzaron en el espacio, y aunque en muchos casos no abandonaron el muro, las obras expuestas, con alguna excepción, pertenecen a las décadas del 70 y 80, en las que se producían grandes cambios en la percepción y el quehacer artístico a los que no se sustrajeron.

Una muestra de alto nivel de ejecución, obras que pueden calificarse como atemporales por su significación y sentido, un homenaje a Carola Segura, Alicia Silman, Silke, Silvina Trigos, Silvia Sieburger, Tana Sachs, Raúl Marengo, Gracia Cutuli, Ernesto de Castro, Beatriz Bongliani, Mimí Bujalter, Rosa Chernoff, también formadores de artistas que se destacan y hacen honor a sus enseñanzas en una disciplina que hoy abarca múltiples enfoques. Clausura el 24 de abril.

*El propósito de «La línea Piensa» -espacio en el Centro Cultural Borges creado por Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía-dedicado a llenar un vacío que a pesar de la excelencia de nuestros dibujantes, en general estos no gozan de suficiente visibilidad.

Susana Rodríguez, artista que aborda diversas técnicas en las que el dibujo es esencial, presenta una antología de más de treinta años de trabajo. Entre las obras, «Escritura N° 10», aguada, grafito y lápiz (1979), formas que se convierten en signos abigarrados, divididos por una línea de horizonte que más adelante se fragmentan, se quedan solos en el espacio como por ejemplo: «Escrituras con almejas» (1981).

«Transformaciones del cuerpo» (1980) sigue ese esquema que va desde lo más denso del grafito hasta alcanzar levedad y síntesis. Otra serie corresponde a los estudios de hojas, imágenes que no pueden dejar de asociarse con lo voluptuoso, barrocas, presentadas separadamente pero que conforman todo un catálogo sobre el erotismo.

Rodríguez siempre está en permanente evolución, así es como aparece la serie de «Alucinaciones», vegetaciones y embriones, viscerales, que flotan en el espacio de manera fragmentaria. «Encuentros» es una serie nostálgica, homenaje a sus seres queridos que sin orden alguno, como la memoria dispersa y fugaz, ocupan la superficie del cuadro. Cuando aborda la técnica digital no lo hace para «estar a la moda» sino que encuentra en ella un medio más, como los de dibujar y grabar de manera tradicional. Una muestra que no cierra ningún capítulo expresivo en esta artista sino que, como escribió Adolfo Nigro en el cuaderno de notas, corresponde a «una línea que piensa». Clausura el 26 de abril.

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