Con la incorporación del nuevo motor 1.6, el C5 gana en menor consumo y mayor potencia.
Hay una tendencia en la industria automotriz de ir hacia motores más potentes pero de menor consumo. Si bien era una línea que se había comenzado a marcar hace unos años, se profundizó a partir de la crisis económica mundial que obligó a las empresas a replantear el negocio. En ese marco, Citroën modificó la oferta local en la parte alta de su gama al comenzar a comercializar una nueva versión del C5 que se importa de Francia. Así introdujo el motor 1.6 de 16 válvulas y 156 CV para reemplazar el 2.0i de 143 CV. Este propulsor turbo de inyección multipunto es el mismo que equipa al deportivo DS3 que saldrá a la venta en marzo. Con este cambio, este modelo logra mejorar el nivel de consumo promedio al pasar de 8,4 litros a 7,3 cada 100 km. Además, la nueva caja automática suma una marcha más respecto de la versión anterior al pasar de 5 a 6 cambios. La modificación de motorización es para la versión naftera - que se ofrece con un único nivel de equipamiento Exclusive- ya que la 2.0 HDI continúa como hasta ahora. Ofrece control de velocidad crucero, dirección asistida, encendido automático de luces, pack eléctrico y limitador de velocidad, entre otros aspectos de confort.
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