4 de noviembre 2011 - 00:00

Más presión de Merkel y Sarkozy

Cannes, Francia - En el marco de la cumbre del G-20, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, advirtieron ayer a Grecia que sería juzgada por sus actos. Ambos recordaron que esperaban primero de su parte un «sí» a las decisiones tomadas el 27 de octubre por los 17 países de la eurozona y unas decenas de banqueros para asegurar el desendeudamiento de Grecia. Sin ya excluir una eventual salida del país de la eurozona y a la espera de que se aclare la situación política, los acreedores de Atenas suspendieron el miércoles por la noche la entrega de la ayuda financiera prevista, que el Gobierno griego necesita para cumplir con sus compromisos en los próximos meses.

El presidente francés recordó ayer, con un tono más suave, sus orígenes griegos y dio cuenta de su «admiración» por ese país, explicando que no quería «de ninguna manera» interferir en la vida política griega. Pero justificó su posición de firmeza de la víspera hacia Papandréu que estaba destinada a «defender al euro y a Europa». «Lo importante es que haya pronto un «sí» a las decisiones del 27 de octubre», resumió la canciller alemana.

Durante el día, la eventualidad de la formación de un Gobierno de coalición había alentado la Bolsa de Atenas, que cerró en alza luego del derrumbe del martes y del miércoles por el anuncio del referendo. En un clima de gran inquietud, con rumores de todo tipo, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, número dos del Gobierno, anunció públicamente por primera vez el fatídico plazo que enfrenta el país: el 15 de diciembre. Venizelos dio a entender que en esa fecha Grecia estará en cesación de pagos si no recibe la sexta partida del primer préstamo (acordado al país en 2010 por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional), unos 8.000 millones de euros.

Agencia Reuters

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