20 de agosto 2010 - 00:00

Más que un paseo por Tigre y las islas del Delta

El Mercado de Frutos sigue siendo una de las principales atracciones en Tigre, sobre todo los fines de semana.
El Mercado de Frutos sigue siendo una de las principales atracciones en Tigre, sobre todo los fines de semana.
Si usted no visita Tigre desde hace años, tome nota. Lo primero que debe saber es que ya no es sólo una opción de fin de semana o una escapada de un día. Es un referente del sector. El segundo dato a tener en cuenta, y no menos importante, es que para llegar hasta allí hay que transitar apenas 27 kilómetros desde la Ciudad de Buenos Aires.

Y si todavía piensa que Tigre sólo ofrece alguna que otra actividad en el río, se equivoca. Hay muchísimo por descubrir. No es apresurado asegurar que hoy Tigre tiene sobrados argumentos para mezclarse en la pelea con los grandes receptores turísticos del país. Y los números hablan por sí solos: más de 4 millones de turistas visitan la ciudad por año, de los cuales 300.000 son extranjeros.

En un breve recorrido por la zona se observa el desembarco de nuevos hoteles para público ABC1, grandes emprendimientos inmobiliarios, una interesante oferta culinaria que abarca desde restoranes de cocina gourmet, internacional, tradicional, hasta parrillas y pizzerías y un interesante abanico de prestadores de servicios. Tigre está consolidándose como un destacado polo gastronómico por su variedad de opciones en áreas como el Delta, el Paseo Victorica, el Puerto de Frutos y Nordelta.

Antes y ahora

Lo cierto es que ya no quedan vestigios de aquella ciudad que limitaba su oferta al Parque de la Costa y al Mercado de Frutos, que hoy continúa siendo una de las zonas más codiciadas por los turistas. En realidad es mucho más que un paseo de compras. Es el encuentro con los sabores e idiosincrasia del Delta, donde se pueden apreciar diseños vanguardistas, nuevas tendencias, estilos exclusivos de decoración y ambientación. El Puerto de Frutos cuenta con tres dársenas comerciales, galerías y puestos de artesanos, entre los que se encuentran muebles, objetos en madera, frutos, especias, artículos en mimbre, cañas, accesorios de cuero y talabartería, velas, perfumes, decoración, encurtidos y antigüedades.

Respecto del alojamiento, dos importantes cadenas hoteleras de primer nivel están desarrollando proyectos que aportarán en 2011 más de quinientas nuevas plazas y un centro de convenciones. Además se proyecta la inauguración de dos complejos de cabañas y tres hosterías de jerarquía durante 2010. También se está desarrollando un proyecto de apart hotel en las cercanías del Puerto de Frutos. Los rubros de mayor crecimiento en los últimos años han sido complejos de cabañas y hotelería con servicio de spa.

La oferta gastronómica ha crecido exponencialmente. Los servicios se han diversificado, sumándose nuevas modalidades de turismo, como eventos corporativos y convenciones, propuestas de relax y spa, turismo en la naturaleza, en establecimientos productivos, turismo educativo, entre otros.

El río sigue siendo un imán. Actividades náuticas como el wakeboard, el esquí acuático, las salidas en kayak o remo con instructor, paseos en lanchas y catamaranes son ideales para poder apreciar el paisaje del Delta.

Para los más chicos hay actividades programadas especialmente, como cabalgatas, tirolesa, kayak, salas de juegos, canchas deportivas, parque de diversiones. También hay propuestas para los amantes del arte y la historia. El Museo de Arte de Tigre, los museos Sarmiento, Naval, de Prefectura, y el Museo del Mate.

Otra opción tentadora de este destino es el relax. Spa, senderos naturales, masajes, aromaterapia, saunas seco y húmedo, jacuzzi, piscinas en entornos naturales, reiki, chocoterapia y vinoterapia son algunas de las alternativas.

Pero los clásicos del Delta siguen siendo los paseos en catamaranes y lanchas colectivas, excursiones fluviales que recorren los ríos y arroyos más pintorescos de Tigre. A pesar de la aparición de nuevas propuestas y servicios, en el imaginario de quien visita Tigre siempre está presente realizar un paseo a bordo de embarcaciones clásicas de madera, como aquellas que transportan pasajeros hacia diferentes puntos del Delta, lanchas o catamaranes que realizan itinerarios guiados con la posibilidad en algunos casos de almorzar a bordo.