27 de agosto 2009 - 00:00

Más solo, Chávez agota plan para alborotar Bariloche

Los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez intensificaron la retórica bélica previa a la cumbre. Luiz Inácio Lula da Silva, más crítico que nunca de Obama, apuesta a calmar para luego liderar.
Los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez intensificaron la retórica bélica previa a la cumbre. Luiz Inácio Lula da Silva, más crítico que nunca de Obama, apuesta a calmar para luego liderar.
Un tenso protocolo podrá percibirse esta noche cuando la presidente Cristina de Kirchner comience a recibir en el hotel Llao Llao de Bariloche a los mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), convocados para una cumbre extraordinaria para debatir la instalación de siete bases militares de EE.UU. en Colombia. Ayer, en momentos en que Chávez catalogaba de «cínico» al «narcoestado» que gobierna Álvaro Uribe por hablar del «intervencionismo» venezolano, desde la administración Obama criticaban la «irresponsabilidad» del mandatario de Venezuela al calificar como «declaración de guerra» el acuerdo de cooperación militar. Tanto ruido hará eclosión mañana, cuando se lleve a cabo la cumbre formal, probablemente televisada.

Tratando de generar alarma, Chávez se encargó de avivar la previa al sostener que está preparando la ruptura de relaciones con el «narcoestado colombiano».

«Es el colmo del cinismo, ellos (Colombia) que van a instalar allí siete bases yanquis, prestando el territorio sagrado de Colombia para el expansionismo imperial, ahora me acusan a mí, nos acusan a nosotros de expansionismo», declaró Chávez.

El Gobierno de Uribe presentó ayer ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la «más enérgica protesta», por lo que catalogó como el «proyecto intervencionista» de Chávez en los asuntos internos de su país. Ésa fue la respuesta de Bogotá a declaraciones del gobernante venezolano, en las que pidió a su ministra de Información, Blanca Eckout, que «haga todo lo necesario» para que sus mensajes y sus planteamientos sean conocidos por el pueblo colombiano.

Chávez insistió ayer en sus planes de hacer llegar al «pueblo colombiano» las «verdaderas ideas» de su «revolución».

No se trata de «ningún expansionismo, es decir la verdad. El pueblo colombiano tiene derecho a saber la verdad», declaró y volvió a negar que su Gobierno apoye a la guerrilla colombiana o le facilite armas, un tema que Uribe quiere debatir en la reunión.

Las palabras de Chávez también causaron irritación en la administración Obama. El subsecretario norteamericano adjunto para Asuntos Andinos y del Cono Sur, Christopher McMullen, quien emprendió una gira relámpago por el subcontinente que incluyó una escala en Buenos Aires, calificó de irresponsables los dichos del mandatario venezolano, quien planteó que el acuerdo de cooperación militar entre Bogotá y Washington traía «vientos de guerra» a la región.

«Pensamos que no es responsable para un líder como el presidente Chávez hablar de vientos de guerra porque no sirve a la causa de paz de este hemisferio», dijo McMullen tras reunirse en Montevideo con el canciller uruguayo Gonzalo Fernández. McMullen, además, le bajó el perfil a esta polémica al sostener ayer que «ya teníamos (Estados Unidos) este acceso (a las bases colombianas) por muchos años».

Televisación


En tanto, por más que desde Ecuador, titular temporal de UNASUR, indicaron esta semana que la idea no es «sentar en el banquillo de los acusados a Colombia» por la instalación de las bases, esa idea no está tan clara en Bogotá, que ayer hizo el pedido de que esta cumbre sea transmitida en directo por televisión.

«Creo que es muy importante que se dé una discusión franca abierta, completa, seria y responsable con todos los temas, sin objeción alguna», indicó ayer el ministro de Exteriores colombiano, Jaime Bermúdez. El canciller colombiano observó que, de hecho, este encuentro extraordinario está precedido de un «debate público» sobre los asuntos conflictivos que abordarán los gobernantes.

En tanto el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva dijo abogar por el «diálogo y la moderación» para esta cumbre y adelantó que Uribe deberá dar garantías de que los militares norteamericanos no operarán fuera de Colombia. Una posición mucho más conciliadora que la del ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998), quien aseguró ayer que su país está en una situación de «preguerra» con Venezuela.

Agencias ANSA, Reuters, AFP, Télam y DPA

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