París - Miles de personas marcharon ayer en París en repudio del asesinato la semana pasada de Marielle Knoll, una anciana de 85 años superviviente del Holocausto, quien se cree fue objeto de un ataque antisemita.
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Sin embargo, la marcha se vio ensombrecida por una discusión sobre si podían asistir a ella la líder del partido de extrema derecha Frente Nacional, Marine Le Pen, y el líder de la formación izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon.
El ministro del Interior, Gérard Collomb, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y otros importantes políticos se acercaron a la Place de la Nation en el este de la capital para la manifestación, que finalizó frente al domicilio de la mujer.
Knoll fue hallada muerta en su vivienda incendiada en París el viernes. Dos sospechosos se encuentran en prisión preventiva.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, asistió ayer al entierro de Knoll, confirmaron fuentes cercanas al Palacio del Elíseo. Macron llegó al funeral de la anciana sin anuncio público previo en un gesto hacia la familia de la víctima. Las fuentes indicaron que la decisión está en relación a la lucha de Macron contra el antisemitismo.
La marcha fue convocada por el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), que aclaró que ni la izquierda ni la extrema derecha estaban invitados debido a que, considera, cuentan con muchos antisemitas en sus filas. No obstante, ambos partidos desoyeron esa posición y llamaron a sus miembros a participar de la convocatoria.
El hijo de Knoll, Daniel, tomó distancia de estas declaraciones. "Llamamos a todos (a unirse a la marcha), y digo claramente todos, sin excepciones", dijo. "El CRIF hace política, yo abro mi corazón a todo aquel que tenga una madre, es decir a absolutamente todo el mundo", respondió el hijo de la víctima en la cadena televisiva RMC.
El portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, también se había mostrado en desacuerdo con Kalifat. "Cuando un judío es atacado en Francia, es un ataque a toda la nación", afirmó en declaraciones a Radio Classique. "Todo el mundo es libre de ir a una manifestación en este país", añadió.
Líderes políticos franceses se han hecho eco en los últimos meses de preocupaciones dentro de la comunidad judía de que se estaba "banalizando" el antisemitismo. Se cree que las tensiones propias del conflicto israelí-palestino, así como la propaganda antisemita de algunos predicadores islamistas y medios, han contribuido a esto.
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