A lo Macri, que semanas atrás habló de una baja de impuestos -Ganancias y hasta retenciones-, ayer fue Massa el que entró en el territorio de las promesas electorales y, embalado por el efecto del acuerdo con Morales, que sugiere un pacto más amplio con sectores de la UCR, el tigrense lanzó un top ten de medidas de gobierno para la hipótesis de que se convierta, como avisa, en el sucesor de Cristina de Kirchner.
Promesas
El pack de promesas incluye lo que hoy aparece quizá como el frente más inquietante: el dólar. Massa, de paso por el norte argentino, dijo que cuando sea presidente "la Argentina volverá a tener un mercado único y libre de cambio". El juramento lo exploraron, en público, Macri y el radical Ernesto Sanz, y en privado, o a través de sus asesores presidenciales, también Daniel Scioli.
Massa coronó el acuerdo con Morales tras meses de negociación silenciosa en los que parecía que el premio electoral de un pacto con la UCR se lo llevaría, con o sin UNEN, el PRO de Macri. No ocurrió al menos en Jujuy, un distrito emblema porque es allí donde un acuerdo entre el un sector peronista y la UCR puede darle volumen a un frente para destronar al PJ de Eduardo Fellner. Antes del avance en el entendimiento con Massa, Morales propuso al macrismo en Bolívar 1 que le permitan jugar con varios candidatos presidenciales: el de UNEN, el del Frente Renovador de Massa y el del PRO.
El macrismo rechazó esa propuesta por lo cual Morales, que tenía avanzadas las conversaciones, decidió difundir el pacto con Massa que deja a la UCR en una posición incómoda en el frente UNEN. La rebeldía de Morales, que priorizó el acuerdo local, puede detonar otros pactos: de hecho, Massa tiene previsto visitar Tucumán, donde el radicalismo impulsa a José Cano, y La Rioja, donde se esperan conversaciones con Julio Martínez. En todos los casos, como hay una especie de permiso general de diseñar la táctica más conveniente a nivel local, esos mismos dirigentes han charlado con enviados y referentes de otros espacios, tanto de UNEN como del PRO.
El massismo, de todos modos, espera avanzar en esos dominios a partir de lo logrado, que por ahora es un primer paso, con Morales. En el búnker del Frente Renovador, como en el de Macri, la queja tiene nombre y apellido y es Ernesto Sanz: el presidente de Comité Nacional, que es precandidato presidencial, aparece como la principal traba en parte porque insiste con su propia postulación -con la teoría de que la estructura de la UCR le permitiría ganar la interna de UNEN- y, además, porque proyecta acuerdos integrales que, en los papeles, son más mezquinos que los que el radicalismo podría lograr aliado a Massa o a Macri.
Paquete
Fuera de ese juego de posiciones, todavía incierto, pero por el que el massismo consideró que ganó la pole position porque se apuraron conversaciones con radicales de todos los niveles y territorios, Massa recuperó visibilidad y se animó a las promesas de campaña. Además del dólar único -lo que parece un imposible porque siempre hubo "blue", aun con otros nombres-, el tigrense enumeró, de manera genérica, su plan de diez medidas para aplicar en sus primeros días de Gobierno, según dijo.
"Tenemos un paquete de diez medidas que incluye rebaja de impuestos; régimen de promoción del empleo; ordenamiento del gasto público; un programa de acceso a la vivienda, con un límite en la tasa de interés para el acceso al crédito; y una serie de metas de inversiones en seis sectores de la economía, entre los que están los hidrocarburos, la minería y las telecomunicaciones", detalló el candidato a presidente que tiene a Pedro Del Piero como uno de los "técnicos" a cargo del diseño de medidas y programas de gobierno, además del equipo económico que coordina Ricardo Delgado.
| Pablo Ibáñez |

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