Finalmente, después de 20 semanas de negociaciones, la Argentina cerraría esta semana al máximo nivel con el Fondo Monetario Internacional la nueva versión del acuerdo de Facilidades Extendidas, remixado con un contenido que durará hasta fin de año. Y que luego deberá volver a ser discutido con el próximo gobierno que sea electo en octubre y asuma en diciembre. Hasta ese momento, regirá lo que el board apruebe entre el miércoles y el jueves de esta semana; y que fue acordado en las discusiones que el equipo de Sergio Massa cerró en la última semana de julio, y que implicó como último punto de compromisos desde Buenos Aires la devaluación del peso del 22% del lunes pasado. Para ponerle la firma al acuerdo, viajará a Washington el propio ministro de Economía, quien ya tiene agendado un encuentro con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, y otro, más privado, con la número dos Gita Gopinath, la persona que más ayudó al país para que se haya llegado a un acuerdo bilateral diseñado especialmente para que la economía argentina se mantenga a flote. Será seguramente el miércoles, el día en que los embajadores de los países miembros del FMI aprueben el acuerdo. Y habría tiempo para que Massa y su gente se encuentren con alguno de estos delegados para explicarle la situación de la economía y la política argentina.
Massa viaja a Washington: cierre con el FMI y gestiones ante el BID y el Banco Mundial
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Con el BID y el BM
El ministro de Economía, en su rol exclusivo de titular del Palacio de Hacienda, tiene también en su schedule un encuentro clave con un viejo conocido. En su visita a Washington tendrá tiempo para una reunión privada con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, quien en noviembre de 2022 llegó a ese cargo con el apoyo indirecto de Massa; en una movida que incluso lo enfrentó con Alberto Fernández, que buscaba encaminar un candidato local. El ministro apoyó al entonces hombre del FMI y le facilitó finalmente el voto argentino. Goldfajn cumplió, y desde el BID liberó varias líneas extra e inéditas para su destino (financiamiento de caja). De hecho, el titular del BID fue el primer defensor de otorgarle a Massa dinero como compensación por las consecuencias de la sequía sobre la economía argentina. Ahora Massa volverá a encontrarse con él para un último apoyo para el trimestre más importante en la vida política del ministro y candidato.
Habrá tiempo también esta semana para otra cumbre. Algo más complicada. Será con la flamante conducción del Banco Mundial de Ajay Banga, quien asumió el 2 de junio de 2023 y que estará en ese sillón por cinco años. Esto incluye todo lo que resta de la gestión de Alberto Fernández y los cuatro años del gobierno que lo suceda. Banga viene de la gestión privada. Fue conductor a nivel mundial de General Atlantic y Mastercard, y con paso previo por el Citigroup, Pepsico y Nestlé, entre otros. Expresidente honorario de la Cámara Internacional de Comercio y de origen indio, tiene la nacionalidad norteamericana, condición indispensable para ocupar un cargo reservado para ciudadanos y ciudadanos de ese origen. Luego, un europeo debe ocupar la conducción del FMI. Por ahora, la opinión de Banga sobre Argentina y su siempre complicada economía son un misterio. Para peor, el recuerdo de la gestión de su antecesor, David Malpass, no es bueno. El extitular del BM, republicano cercano a Donald Trump, era de una constante posición crítica contra el país, con especial predilección por boicotear líneas para el Gobierno de Alberto Fernández. Esta posición quedó algo limitada luego de la llegada de Massa, quien a través de la secretaría del Tesoro de Janet Yellen pudo menguar la posición crítica de Malpass, quien dejó su cargo en febrero pasado.
Sobre lo que se cerrará con el FMI esta semana, Argentina tendrá la aprobación para recibir entre fines de agosto y la última semana de noviembre unos u$s10.750 millones, con un giro extraordinario por unos u$s8.500 millones antes que termine el mes. Ese dinero será como contraprestación por haber pagado en junio y julio unos u$s5.400 millones, más otra liquidación que tendrá que concretarse en septiembre al propio FMI. El organismo comprometería, además, dinero para ejecutar el último pago comprometido del año, con fecha de giro el 28 de noviembre; con lo que se cerrarían las transferencias del Facilidades Extendidas para 2023 que figuran en el acuerdo cerrado en marzo de 2022 por Martín Guzmán, que fue remixado en las negociaciones que se abrieron en abril.




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