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Matan a otro policía; ya cinco en el año
Néstor Aranda era teniente primero de la Comisaría 8ª de Lomas de Zamora. Fue asesinado ayer por dos delincuentes que robaron una casa.
La víctima fue identificada como el teniente primero Néstor Aranda (48), de la Comisaría 8ª de Lomas de Zamora, de Villa Galicia, quien resulta ser el quinto policía asesinado en lo que va del año.
Los voceros indicaron que los dos rehenes, madre e hijo, fueron liberados tras una persecución que se extendió hasta el vecino partido de Lanús, donde la Policía detuvo a los dos presuntos autores del hecho. Si bien en un principio las fuentes mencionaron la participación de tres delincuentes, el jefe de la Policía Bonaerense, comisario general Hugo Matzkin, aclaró a la prensa que eran dos los asaltantes que intervinieron en el robo y terminaron presos.
El episodio se inició en un PH ubicado en la calle Miguel Cané 828 y General Levalle, de Banfield, partido de Lomas de Zamora, donde dos delincuentes interceptaron a Agustín Zoccoli cuando salía a trabajar y estaba a punto de subir a su Renault Kangoo. Los asaltantes ingresaron a su casa, ubicada en el fondo del PH, donde estaba la esposa de Zoccoli y sus dos hijos, una adolescente de 15 años y un niño de 11.
El asalto fue advertido por el hermano de la víctima, Mariano Zoccoli, quien vive en la parte delantera de la vivienda con su madre y que, de inmediato, llamó a la Policía. «Mi hermano salía a trabajar y lo encañonaron. Llamé al 911. Gracias a la Policía mi familia está viva», dijo luego Mariano.
El primer móvil en llegar fue el del teniente primero Aranda, de la comisaría de Villa Galicia, con jurisdicción en la zona, quien se bajó del patrullero junto a su compañero y ambos se acercaron a la casa dando la voz de alto. Al advertir la presencia policial, los dos ladrones salieron de la casa de la familia Zoccoli al pasillo del PH, con la madre y el niño de 11 años de rehén, encañonados y como escudos humanos.
Matzkin explicó que Aranda fue el policía que se cruzó con los delincuentes en el pasillo y que «lejos de cometer algún error», no efectuó ningún disparo y «tomó una actitud para preservar la integridad física de los rehenes».
El comisario contó que, pese a ello, uno de los ladrones apuntó y asesinó a Aranda de un tiro en la cabeza y que, incluso, el asesino se acercó al cuerpo del policía y le robó la pistola calibre 9 milímetros reglamentaria. Un vecino de la cuadra contó que se despertó al oír disparos y escuchar que una persona gritaba «tirale, tirale... matalo, matalo».
El jefe de la Policía destacó que pese a lo sucedido, «el resto del personal que estaba afuera de apoyo tampoco cometió ninguna actitud lesiva contra los delincuentes a los efectos de seguir preservando la integridad física de los rehenes».


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