18 de septiembre 2012 - 00:00

Matan a policía bonaerense (investigan si fue venganza)

Un oficial de la Policía Bonaerense, que trabajaba en el Mercado Central, fue asesinado de siete balazos durante un enfrentamiento con otro hombre en la localidad de Llavallol, en el partido de Lomas de Zamora. En el lugar se secuestraron al menos 20 vainas servidas de dos pistolas calibre 9 milímetros, informaron fuentes policiales.

El hecho ocurrió en la madrugada de ayer en el cruce de la calle Santos Vega y la Ruta 4, de ese partido bonaerense, y la víctima fatal fue identificada como Carlos Ezequiel Morinigo de 27 años, quien prestaba servicios en la comisaría que funciona en el Mercado Central, en La Matanza.

Morinigo es hijo de un policía bonaerense y vivía con sus padres en una casa de la localidad bonaerense de Burzaco.

Según las fuentes, todo comenzó pasada la medianoche de ayer cuando el oficial policial se movilizaba a bordo de su Chevrolet Vectra, vestido con ropas de civil, y detuvo su marcha junto al cordón tras lo cual comenzó a discutir con el conductor de otro auto, un Fiat Palio color verde, que se detuvo delante suyo.

En medio de la discusión, los dos hombres extrajeron armas de fuego y se originó un tiroteo, en el cual el oficial de la policía murió de siete disparos, uno en el cuello, cuatro en la espalda y dos en el pecho.

Un jefe policial aseguró que la principal sospecha apunta en que en el enfrentamiento no participó una tercera persona y se cree que se trató de un ajuste de cuentas o algún tipo de venganza. «Toda la secuencia fue observada por un vecino que vive en la zona y dijo detalles del auto en el que se hallaba el agresor», explicó.

En principio, está descartado que se haya tratado de un intento de robo, ya que el oficial llevaba en su bolsillo una importante suma de dinero y tenía un teléfono celular aparentemente robado. Un investigador aclaró que el automóvil del policía, quien trabajaba en la comisaría que funciona en la zona del Mercado Central, quedó en el lugar con el motor encendido y el freno de mano colocado.

En tanto, sostuvo que «lo único que se llevó el agresor fue la pistola que portaba el policía» y dijo que una de las hipótesis apunta a un crimen vinculado al narcotráfico». Fuentes policiales aseguraron que en el lugar quedaron más de 20 vainas servidas, aparentemente de dos armas calibre 9 milímetros, y los vecinos explicaron que se escucharon casi 30 detonaciones.

Efectivos de la comisaría de Llavallol trabajaban ayer en el automóvil del oficial en busca de huellas e interrogaban a familiares y amigos del fallecido para intentar determinar si tenía algún tipo de problemas familiares o con alguna persona.

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