La ceremonia del viernes estará blindada ante el temor de atentados y por la gran cantidad de protestas que se esperan tanto en Washington como en Nueva York.
Preocupación. El operativo de seguridad no se limita al lugar de la ceremonia, en Washington. También alcanza a lugares emblemáticos como Nueva York, donde se esperan protestas.
Washington - Será una ceremonia blindada con protestas récord para una jornada de asunción presidencial, cuando el viernes próximo Donald Trump jure en el Capitol Hill y luego se movilice a bordo de una limousine hacia la Casa Blanca, pasando frente a su nuevo hotel.
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"Una pesadilla de tres kilómetros" para las fuerzas de seguridad, convocadas para enfrentar no solo la eterna amenaza terrorista sino también protestas cada vez más numerosas, con el riesgo de enfrentamientos entre opositores y seguidores del nuevo presidente.
Se estima que asistirán a la ceremonia sin 'estrellas' (que decidieron boicotear el evento) entre 700.000 y 900.000 personas, mucho menos de las dos millones que se reunieron para el primer juramento de Barack Obama, en enero de 2009.
Pero están previstas unas 63 manifestaciones, entre los pro y los contra del magnate, y otras 36 en los días que siguen a la asunción, a partir de la marcha de las mujeres del 21 de enero próximo, donde se esperan 200.000 personas, entre ellas actrices de Hollywood.
La Policía desplegará al menos 28.000 agentes a lo largo de varias manzanas, con 5.000 miembros de la Guardia Nacional y 3.000 refuerzos desde otros Estados.
Habrá francotiradores sobre los techos, obstáculos para delimitar los perímetros, puestos de control con detectores de metales y controles de bolsos y carteras (estarán prohibidas las varillas para tomarse selfies), así como también se privará el uso de los sobrecuellos y la navegación sobre el río Potomac y el Anacostia.
A lo largo del desfile habrá camiones repletos de arena, contra eventuales ataques como el de Nizza y el mercado navideño en Berlín.
Para el próximo fin de semana el corazón de Washington se habrá transformado en un verdadero fortín. El Servicio Secreto tiende a no enfatizar lo excepcional del evento desde el punto de vista de la seguridad, pero jamás como hasta ahora se encontró frente a una oleada de protestas tan amplia para la asunción de un presidente.
Algunos analistas advirtieron que la retórica provocadora de Trump alimentó la aversión de muchos en su contra, creando un nuevo tipo de adversario.
Muchos grupos, por ejemplo, se están movilizando en las redes sociales y están decididos a boicotear de cualquier manera la ceremonia.
Pero las autoridades y el mismo alcalde, Muriel Bowser, dejaron en claro que no tolerarán violencia de ningún tipo. El cineasta Michael Moore, en tanto, está entre los organizadores de una protesta contra el magnate programada para la tarde luego de la asunción presidencial. La cita es en Nueva York frente al Trump International Hotel, a un paso del Central Park.
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