24 de octubre 2014 - 00:00

Méndez (UIA): “Tendré que despedir gente”

Juan José Aranguren, presidente de Shell, fue ayer uno de los expositores -muy crítico- en el Coloquio.
Juan José Aranguren, presidente de Shell, fue ayer uno de los expositores -muy crítico- en el Coloquio.
Uno de los rasgos distintivos del actual Coloquio de IDEA son las caras de preocupación que se observan en la mayoría de los ejecutivos. Comparten magros números de balances, de caída de ventas, de las divisas que les debe el Banco Central, del aumento de los costos, de la pérdida de rentabilidad. Pero, sin duda, los números que más les cuestan transparentar son los referidos a las suspensiones o al adelanto de vacaciones, que temen finalicen en despidos.

El presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, a diferencia de otros años, abandonó su buen humor: "Estoy preocupado, no puedo estar feliz cuando mis trabajadores están suspendidos y mi fábrica parada", dijo el industrial. La causa: "La caída de un 50% de las ventas. Y ni un pedido para el año que viene", afirmó. Desde 1970, el titular de la UIA tiene una empresa plástica que abastece a diversos sectores. "A lo largo de tres décadas mi empresa pasó por todo, pero cuesta a esta altura sobreponerme a estas serias dificultades", confiesa abatido.

Periodista.: ¿La caída de las ventas en su empresa a qué responde?

Héctor Méndez:
A la retracción del mercado agroindustrial y de la producción de residuos sólidos. Además tengo competidores que vienen de Chile, con precios de materia prima mucho más baratos que los locales, que entran y roban mercados en todos lados.

P.: ¿No ha pedido intervención a las autoridades?

H.M.:
Por supuesto.

P.: ¿Qué le respondieron?

H.M.:
¿A usted la llamaron? A mí tampoco.

P.: Debe ser difícil con problemas propios, tener que defender los intereses de toda la industria...

H.M.:
Un empresario me decía cómo hacés para separar los reclamos personales de las demandas sectoriales. Le dije: "Mirá, privilegio los sectoriales y los míos tendrán que esperar".

P.: ¿Tiene esperanza de que la situación de su empresa mejore pronto?

H.M.:
No... no sé, no me queda otra. Si yo no tuviera esperanza qué le queda para mis trabajadores.

P.: ¿Qué se puede hacer para su empresa?

H.M.: Algunos que han tenido sensibilidad del lado del Gobierno, un par de ministros, algún presidente de un banco, que la ha tenido, yo lo agradezco. Pero, el tiempo no me juega a favor y las cosas se ponen cada día peor. Respecto de las importaciones, no he tenido ninguna respuesta. Y tengo varios llamados sin contestar. A mí me afectan las importaciones chilenas porque reemplazan productos que yo fabricaba. Esto afectó ventas que hacía sobre todo en el NOA.

P.: ¿A quién le pidió que intervenga?

H.M.:
Al secretario de Comercio.

P.: Tiene buen diálogo con el Gobierno, levanta el teléfono y lo atienden, ¿no?

H.M: Absolutamente sí, con algunos. Con el ministro de Economía, sí.

P.: ¿Y, cuál es el problema entonces?

H.M.:
Cuando las cosas andan mal para todos, para mí también andan mal. Estoy cansado de luchar por las cuestiones institucionales y ver cómo se derrumba lo mío. Y ante mi derrumbe no encuentro sensibilidad del otro lado. Porque acá parece que hay muchos que tienen subsidios, apoyos y tratos especiales. Yo no consigo nada de eso. Aunque tampoco los quiero pero, por lo menos que me dejen trabajar.

P.: ¿Concretamente piden que no ingresen productos de Chile que afectan sus ventas?

H.M.:
Ya no tengo retorno. En los próximos días tendré que pensar en despedir gente.

Entrevista de Liliana Franco

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