1 de abril 2013 - 00:00

Mendoza, con días de buen vino y Chaikovsky

Uno de los conciertos de mayor convocatoria fue el protagonizado por la Orquesta de la Universidad Nacional de Cuyo dirigida por Carlos Vieu , con el violinista  Luis Roggero.
Uno de los conciertos de mayor convocatoria fue el protagonizado por la Orquesta de la Universidad Nacional de Cuyo dirigida por Carlos Vieu , con el violinista Luis Roggero.
Mendoza Como cada año, el otoño en la provincia tiene su banda sonora propia: desde el sábado 23 y hasta el 7 de abril, el Festival Internacional Música Clásica por los Caminos del Vino despliega una actividad intensa de 60 conciertos y recitales en 50 bodegas, iglesias, capillas, museos, teatros y otros sitios patrimoniales de toda la provincia, con epicentro en la capital. Organizado por el Ministerio de Cultura de la provincia y bajo la dirección artística de la pianista Dora De Marinis, el Festival està dedicado en su edición número 13 a homenajear a Giuseppe Verdi, Gilardo Gilardi y Julio Perceval (organista, pedagogo y compositor belga radicado en Mendoza que dio impulso a la vida musical local), y como es habitual convoca tanto a artistas mendocinos como del resto del país y a invitados internacionales en formaciones diversas, con expresiones musicales que van desde el Renacimiento hasta nuestros días. La propuesta suma un interés cultural excepcional a la provincia de Mendoza tanto para quienes eligen éste como destino turístico en el receso de Semana Santa como para los residentes, ya que todos los conciertos son con entrada gratuita y sus locaciones abarcan prácticamente la totalidad de los departamentos.

Uno de los conciertos de mayor convocatoria fue el protagonizado por la Orquesta de la Universidad Nacional de Cuyo a las órdenes de Carlos Vieu y del violinista argentino Luis Roggero, en el Teatro Independencia. El concertino de la Sinfónica Nacional fue un solista brillante y dedicado en el bellísimo «Concierto en sol menor» n° 1 opus 26 de Max Bruch. El muy buen trabajo de Vieu al frente de la Orquesta se consolidó en la obra que ocupó la segunda mitad del programa: la «Sinfonía en fa menor» número 4 de Chaikovsky. Con mano segura el director llevó a cabo un trabajo sutil de dinámicas y planos sonoros, y el ensamble se exhibió solvente en la exigida sección de bronces, refinado en las maderas e intenso en los arcos.

El «hotel boutique» Club Tapiz de Maipú fue por su parte un marco de lujo para el recital de música argentina que brindaron la soprano Jimena Semiz y el guitarrista José Antonio Frau. Con su voz de color privilegiado y sutil en su línea y su expresión la cantante desgranó las «Flores argentinas» de Guastavino y las «Cinco canciones populares argentinas» de Ginastera, perfectamente complementadas por dos piezas de Ástor Piazzolla por Frau.

De regreso en el Independencia el cuarteto Orpheus de México proporcionó una experiencia intensa con el «Cuarteto para piano y cuerdas» número 2 de Mendelssohn y el opus 1 de Josef Suk. El ex edificio del Banco Hipotecario (actual sede de la Secretaría de Cultura), de estilo español, resultó más tarde un escenario inmejorable para el espectáculo ofrecido por el grupo porteño Don Gil de las Calzas Verdes en que Sebastián Strauchler (laúd), Laura Fainstein (guitarra barroca) y Natacha Cabezas (archilaúd) engarzan piezas del renacimiento y barroco ibéricos en un tejido argumental que hace más amena la audición al público no especializado, aunque se advierta un desfase entre el aspecto teatral y las excelentes versiones que estos músicos brindan.



* Enviada Especial

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