1 de abril 2009 - 01:51

Mercosur, legado en política externa

«Occidental, no alineada, latinoamericanista y en vías de desarrollo». Así definió Raúl Alfonsín, días antes de asumir la presidencia de la Nación, su visión de la Argentina ante el mundo. Habrá que reconocer que luego, durante su mandato, respetó este criterio hasta el final, aun cuando quizás el mundo dictaba otras normas. Alfonsín asumió en plena Guerra Fría y entregó el poder ante un escenario de caída final del comunismo y nacimiento de la etapa de consagración de la globalización y las políticas multilaterales de libre mercado. Tuvo que esperar más de una década el ex presidente radical para tener su revancha.

La génesis del Mercosur, la paz con Chile, los grupos de apoyo a la pacificación en Centroamérica, el sostenimiento del Grupo de Países No Alineados y la primera intención de rebelarse contra los organismos financieros internacionales fueron los principales capítulos de la gestión internacional alfonsinista.
Como legado efectivo para la política exterior del país, quizás haya que comenzar mencionando que durante el gobierno de Alfonsín se le dio la plataforma a la que puede ser la única política de Estado argentina en las relaciones con el mundo desde 1983 hasta hoy: el proceso de formación de un tratado de libre comercio entre la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, llamado Mercosur. Para la asunción de Alfonsín estuvieron en la Argentina el gobernador de San Pablo, Franco Montoro; Fernando Henrique Cardoso; Hélio Jaguaribe, y Ulises Guimaraes, todos intelectuales brasileños dispuestos a comenzar a sondear políticas de integración bilateral. A principios de 1985, Alfonsín le propone al presidente brasileño electo, Tancredo Neves, iniciar un proceso de acercamiento económico, que luego abonaría José Sarney. El 30 de noviembre de 1985, ambos presidentes firman la Declaración de Foz de Iguazú y el 29 de julio de 1986 se rubrica el Acta para la Integración Argentino-Brasileña. El 6 de abril de 1988 se suma Uruguay al proceso y el 29 de noviembre de 1988, en Asunción del Paraguay, este país también se incorpora y comienza el proceso de integración del Mercosur. En 1990, también desde la capital paraguaya, Carlos Menem y el brasileño Fernando Collor de Mello le dan una definitiva versión integracionista económica al proceso, cuestión que el ex presidente nunca vio con mucha aceptación. Para él, el acercamiento debía ser estratégico y político, antes que comercial y económico.

Durante su gobierno, y en coordinación con Brasil, la Argentina se convirtió en actor principal del Grupo de Apoyo a Contadora, junto con Perú y Uruguay. El nombre se debe a la isla donde se firmó el acuerdo que les daría responsabilidad a los Estados latinoamericanos para trazar conversaciones de paz en Centroamérica, fundamentalmente en El Salvador y Nicaragua. En ambos casos se llegaron a implementar procesos democráticos que continúan hasta ahora.

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