18 de junio 2013 - 00:00

Metodología clásica que no deja de reinventarse

En uno de las nuevos formatos de comercialización, Christie’s lanzó una subasta exclusivamente on line, que finaliza mañana,  de 33 obras iconográficas del  gran artista Willem de Kooning.
En uno de las nuevos formatos de comercialización, Christie’s lanzó una subasta exclusivamente on line, que finaliza mañana, de 33 obras iconográficas del gran artista Willem de Kooning.
El mercado del arte a nivel global se reinventa y crece en varios sentidos. Uno de ellos es el ingreso al circuito de coleccionistas de Rusia, Asia Menor y China al podio de los compradores de piezas de siete cifras, las que en su mayoría pertenecen a colecciones europeas y norteamericanas. Aunque los récords son aun fenómenos aislados, los promedios crecen a ritmo muy alentador en huacos precolombinos, tapices antiguos de Medio Oriente e India, caligrafías chinas y también arte contemporáneo de artistas de esos países.Hasta el momento, estas ventas actuaban como un renglón secundario, en los que rara vez una obra pasaba de u$s1 millón, cosa que si ocurrió en la subasta de arte contemporáneo ruso a "Naturaleza Muerta con Frutas", de Ilya Mashkov vendida en u$s 7,5 millones hace pocos días.

En uno de las nuevos formatos de comercialización, Christie's lanzó una subasta exclusivamente online el 5 de junio (finaliza mañana), de 33 obras iconográficas del gran artista Willem de Kooning, uno de los fundadores del expresionismo abstracto, que expone trabajos realizados en East Hampton en los años sesenta en la finca de Henry Vogel. La modalidad de subastas virtuales tiende a replicarse cada vez con mayor asiduidad, mientras otras formas de comercializar e invertir se redefinen, como por ejemplo, emprendimientos colectivos de inversión.

En 1904, André Level, un comerciante en arte y crítico parisiense que habia promovido a Matisse y Picasso invitó a doce amigos a comprar obras de vanguardia y guardarlas durante diez años, con el fin de subastarlas posteriormente. Así creó, sin saberlo, un Fondo de Inversión, a la sazón el primero de la historia: "La Peau de l'Ours" ("La piel del oso", ese fue el nombre del Fondo), que llegó a tener 140 obras, principalmente cubistas y fauvistas, que finalmente se subastaron en 1914 en el Hotel Druot de París con excelente rentabilidad: de 25.700 francos iniciales a 116.545 francos.

Sesenta años después, el fondo de pensiones de los de ferrocarriles británicos desarrolló una idea similar, pero en este caso contando con la casa de subastas Sotheby's como asesor. De esta manera invirtió 75 millones de dólares en una colección heterogénea: pinturas impresionistas, arte africano y porcelanas chinas, de las cuales hoy en día algunas siguen circulando por el mercado del arte, como es el caso de los recipientes de vino Fangyi, de la tardía Dinastía Shang,de los siglos XI-XII a.c., subastados por Christie's el pasado septiembre por u$s 1,8 millones.

De los fondos nacidos en las décadas del 80 y 90, los que sobrevivieron al crash del 2009 se cuentan el Thornton Fine Art Investment, que gira con un capital de u$s 100 millones y el Graham Arader, con u$s 200 millones, que en 2008 ofecia un valor de renta de 25%. También figura Artvest, un fondo de 60 obras de arte contemporáneo emergente en el que participan un máximo de 25 miembros que invierten el equivalente a u$s 2.400 al año. A los inversores se les asegura que, pasados tres años, recibirán al menos dos piezas de la colección o bien su equivalente en efectivo.

Fernwood Art, que surge de esta sociedad de asesoramiento, compra en ocho segmentos diferentes e invierte en transacciones financieras relacionadas con el arte. El británico Fine Art Found, lanzado en 2009, maneja activos por 100 millones de dólares, exige una inversión mínima para entrar de u$s 250.000 y establece que una vez pagado el 1,25% del valor de una obra puede alquilarse y disfrutarse. El Castlestone Art Fund exige una inversión inicial de u$s 13.500 y a principios de 2010 se lanzó el Artemundi Global Found (AGF), presentado en México, con una inversión inicial de u$s 15 millones con los que pretende alcanzar entre los150 y 225 millones de dólares para crear una colección en la que 20% sea de obras de artistas latinoamericanos como Rivera, Kahlo, Orozco y Rufino Tamayo, según dato de Maria Comes Ferrera en su nota de febrero de 2011. Estos fondos, como herramienta de inversión, son -si esán convenientemente administrados y teniendo la paciencia del caso- equiparables y aun superadores de otro tipo de herramientas y, en tiempos de crisis, se transforman en eficaz resguardo de capitales.

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