El jefe de Gabinete porteño agita una remera PRO para anunciar el éxito electoral, ayer, en el escenario de Costa Salguero, junto al legislador reelecto Fernando de Andreis (izq.), la diputada nacional, también reelecta, Paula Bertol y adherentes.
Mauricio Macri le agradeció «a Gaby», ella a Mauricio y «a todos los porteños» y se entregaron a los festejos al conocerse los primeros resultados electorales, mientras el peronismo de PRO repartió remeras con la leyenda «Mauricio presidente» y «Francisco gobernador», como lanzamiento de la campaña 2011. Fue en el búnker de Costa Salguero, en la Capital Federal, donde la tropa esperó el escrutinio junto a los candidatos. La lista de Michetti fue seguida por Proyecto Sur, encabezado por Pino Solanas; en tercer lugar el Acuerdo Cívico, que llevó a Alfonso Prat Gay, y cuarto, el kirchnerismo, con Carlos Heller.
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Michetti confirmó que colaborará en el Gobierno porteño hasta diciembre, cuando asuma la banca, en los preparativos de Bicentenario. Hubo baile y algarabía al por mayor, muchas remeras amarillas PRO y también firmadas por los legisladores Cristian Ritondo y el reelecto Daniel Amoroso, pregonando las candidaturas de Macri y De Narváez.
«Hoy realmente estamos todos nerviosos», dijo Macri en el escenario y agradeció a «Gaby por la gran campaña que ha hecho. Seguimos con el compromiso de recuperar la calidad de la educación pública y la salud pública para todos los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires y la República Argentina». Para Macri todo fue ganancia ayer. El triunfo cantado de Michetti en las urnas porteñas no sólo lo ufana de retener las adhesiones con las que arrancó el primer cargo en la Capital Federal, su propia banca en diputados, sino que además le habla de un desgaste menor de su fuerza, propio de quien gobierna. Sobre esa aritmética, el mandatario de la Ciudad hablará hoy con todo su staff en una reunión de gabinete que comenzará a las ocho de la mañana, precisamente para analizar el resultado de los comicios, pero también para cotejar cuáles áreas no estuvieron en sintonía con la campaña, según él considera. Porque allí piensa exponer con más crudeza la certeza de los votos que le recrimina la oposición, sobre que alrededor de 70% de los porteños se inclinaron por otras opciones en el cuarto oscuro que le dio hace dos años mucho más para capitanear la Ciudad.
Para Michetti, que aspiraba a alcanzar poco más del 34% que sacó Macri en esa elección comparativa de 2005, el resultado igualmente la favorece. Con esas chances la ex vicejefa de Gobierno y el mandatario de la Capital Federal comienzan un período de internas que quizá no imaginaron en 2007, cuando alcanzaron la posición máxima en el distrito. Los michettistas consideran que la diputada electa ya está validada como la sucesora del jefe de Gobierno. Los guarismos importan más de lo que se cree en PRO, donde hay sectores que ya calificaban mala la recaudación de sufragios si la candidata no superaba el 30%. Anoche, con resultados casi terminados, apenas superaba esa marca a riesgo de perder un legislador porteño que le ganaría el socialismo (ver nota aparte).
Para la jornada, la ahora diputada nacional electa se preparó junto al secretario de Gobierno, Marcos Peña, y la asesora Paula Schuster, inseparable hasta el agotamiento. Inclusive recibieron a la peluquera y a Sebastián, el maquillador a quien se entregó, reacia a esas artes, la ex funcionaria, que fue a misa a media mañana y convidó pastas en su casa para una tropa selecta de ministros y diputados.
En el búnker de cómputos, cerca de la media noche seguían los festejos una vez que De Narváez anticipaba sus resultados exitosos en la provincia de Buenos Aires.
El local estuvo colmado con asistencia perfecta de los diputados PRO, los ministros porteños y colaboradores.
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