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Mientras republicanos votaban, Obama salió también a dar pelea

Obama dejó atrás las idílicas playas, los suntuosos restoranes y los campos de golf de su estado natal -de los que disfrutaba desde el 23 de diciembre- justo antes de que la maquinaria electoral se pusiera en marcha ayer en el helado Iowa, donde los electores republicanos emitían al cierre de esta edición un primer juicio sobre su potencial rival para las presidenciales del 6 de noviembre.
Lanzado de lleno a la arena política, Obama argumentará que el sistema económico sustentado en la codicia y respaldado por los republicanos perjudica a la mayoría de los estadounidenses privándolos de una «oportunidad justa», dijeron fuentes cercanas al mandatario.
En su empeño por permanecer en la Casa Blanca, también arremeterá contra un impopular Congreso, presentando sus ideas directamente a los votantes en una vigorosa agenda de viajes.
Obama hizo anoche su incursión más importante hasta ahora en la campaña dirigiéndose a los demócratas de Iowa, en un video emitido en internet en vivo y en directo, mientras los republicanos eligían en los «caucus» a su candidato presidencial.
El presidente ya está en la mira de los feroces ataques de los republicanos por su manejo económico, especialmente de Mitt Romney, el favorito para ganar la nominación de los conservadores. «Esta ha sido una presidencia fallida», dijo Romney en Iowa el domingo, buscando presentar la elección presidencial como un referendo sobre la gestión de Obama.
Los republicanos quieren arrastrar a Obama al fango del debate electoral y comparan su mensaje de esperanza de 2008 con el actual declive económico de Estados Unidos. Las perspectivas de Obama de ser reelecto para el segundo período que anhelan todos los presidentes se ve ensombrecida por la alta tasa de desempleo y la frágil recuperación económica.
A pesar de la reciente victoria política sobre los republicanos en una disputa
sobre la extensión de una
reducción de las cargas laborales, los índices de aprobación de Obama están por debajo del 50%.
El presidente sabe que no puede permitirse el lujo de que la elección se convierta en el referendo que Romney está proponiendo. Por eso, ofrecerá una nueva perspectiva a los estadounidenses, haciéndose pasar por un guerrero de la clase media, en su primera gira nacional de 2012 el miércoles en el estado de Ohio (norte).
«Ustedes son los que me hacen optimista sobre 2012», dijo Obama a los estadounidenses en su alocución semanal el sábado.
«Tenemos algunos debates difíciles y duras peleas por venir. Como he dicho antes, estamos en un momento decisivo para la clase media», agregó.
Según Dan Shea, profesor de ciencias políticas en la universidad Allegheny College, en Pensilvania, Obama quedó rehén de las condiciones económicas. «Si uno es presidente en ejercicio, los votantes van a estar mirando hacia atrás con una evaluación retrospectiva», dijo Shea.
«Si lo hacen, (Obama) sabe que está en problemas, por lo que está convirtiendo esto en un cuestionamiento entre su visión y la visión republicana», dijo. «Para que esto tenga credibilidad, tiene que haber algo de impulso en la economía», agregó.
La Casa Blanca se alegra de las señales de recuperación económica. El desempleo bajó al 8,6% y los datos sugieren que la confianza de los consumidores mejora. Sin embargo, cualquier desaceleración podría condenar a Obama, y su equipo de campaña mira ansiosamente lo que ocurre al otro lado del Atlántico con la crisis de la deuda en euros, que amenaza con extenderse a la economía de Estados Unidos, pero sobre la cual Washington tiene poca capacidad de influencia.
La primera prueba de Obama llegará con su exigencia de que los legisladores extiendan la reducción del impuesto sobre el trabajo para todo 2012. En un tenso enfrentamiento, los republicanos de la Cámara de Representantes acordaron bajo presión de Obama justo antes de Navidad extender la exención de impuestos por apenas dos meses a una tasa del 4,2% en lugar del 6,2%.
Agencia AFP


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