En esta columna nos hemos mostrado renuentes, una y otra vez, a abonar la idea de que el mercado bursátil esté experimentando algo parecido a una burbuja financiera. Inclusive cuestionamos a quienes hace cosa de un mes vienen apuntando al final de un proceso alcista y que las acciones están a la puerta de vivir un período de baja del 5%, el 10% o lo que sea (lo que cuestionamos es que los argumentos esgrimidos son básicamente falaces, ya que sinceramente no sabemos si será así o no). Pero al mismo tiempo no cejamos en señalar un sinnúmero de problemas que están enfrentando la economía y las finanzas, por lo que aceptamos que difícilmente alguien nos tache de "optimistas" respecto del futuro (no lo somos ni dejamos de serlo). ¿Cómo se conciliarían ambas posiciones? Sencillo: los problemas del mercado bursátil no son específicos del mercado bursátil, sino de todo el sistema económico/financiero (esto explica los altísimos niveles de correlación entre las distintas clases de activos, inducidos por la Fed y otros bancos centrales desde 2007). Tal vez las acciones estén caras (o baratas) o su precio haya subido demasiado (o no), pero hoy el mayor peligro para los inversores va más allá de esto. Si existen las "burbujas", la más grave sería sistémica -del sistema económico/financiero en su conjunto-, por lo que los inversores enfrentarían un escenario sin precedentes con al menos tres peligros: a) una eventual burbuja/corrección de activos específicos, b) una corrección de valores relativos entre distintos activos y c) la ruptura de la "gran burbuja".
Ayer, y tras el récord histórico del martes (el único mercado que no marcó un máximo fue el NASDAQ, un 35% debajo del récord Dot.com), el Dow cedió el 0,76%, a 14.550,35 puntos.
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