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M.J. Semino: nueve meses con un cuadro matizado
EL RASTRO: La «huella» -gran señal a futuro- es que está de lleno en plan de inversiones (autorizada a realizar amortizaciones aceleradas). Eso la define más como: «papel de inversión».
Objeto social: «Molinos harineros, gluten, almidón».
Si bien da la apariencia de resultar un rubro simple, comprar el trigo, producir harina y -en su caso- también trabajar sobre derivados (como gluten, almidón) nada es tan sencillo como luce en nuestra economía. Cada situación de su labor de nueve meses va mereciendo notas adicionales, hasta arribar al resultado final.
Suma neta que superó -no por mucho- lo hecho en 2010 y que ahora fijó utilidad de $ 15 millones, sobre los $ 12,7 millones del año previo. Pero, quedó debajo de lo conseguido en 2009, que había sido lo mejor en estos cinco años: con $ 16 millones. En lo que respecto a los puros números del «operativo», lo actual queda en tercer término -con $ 14 millones, casi- muy lejos de los $ 27 millones de 2009 y también de 2010, con más de $ 18 millones. Dentro de los atenuantes surge que mermó la producción en el último tramo, debido a ciertas «paradas de planta» (para efectuar el importante programa de inversiones previsto).
Con $ 106 millones facturados, retuvo $ 31,6 millones brutos. Mientras que en 2010, sólo con $ 84 millones facturados, había rozado los $ 31 millones de utilidad. Ergo, perdió puntos de margen directo y debió vender bastante más -en pesos-, para casi lograr lo mismo que antes. En zona baja acaso estuvo la clave, para enderezar lo que resultó un trayecto muy luchado, pudiendo anotar -debido a la suba en el trigo- suma robusta de $ 8,8 millones, por la revaluación de sus tenencias. El año anterior sólo sumaba $ 248.000, por tal conducto. El período de remate alienta expectativas: por ver si aumenta ritmo.


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