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Modelo Néstor: liga PJ convoca, suma ex y decreta el fin del FpV
• Gestiones para un acuerdo en congreso del 9M.
• Ampliación del consejo y la marca electoral.
Néstor Kirchner, Juan Carlos Romero, Eduardo Fellner y José Luis Gioja.
Como un obstinado déjà vu, las razones que empujaron a Kirchner a cranear aquel retoque se repiten cuatro años después, pero con un elemento adicional: por entonces, el patagónico buscaba un formato que le garantice suceder a su esposa Cristina en la presidencia. En este tiempo, salvo la ensoñación ficcional de un Máximo Kirchner candidato, no hay hipótesis purista de continuidad ultra-K.
El PJ, como "entente cordiale" de gobernadores y caciques, desempolvó la vieja receta de Kirchner y tratará en estos días de anudar un acuerdo con múltiples tribus peronistas para que se integren al Consejo Nacional del PJ que se elegirá el 9 de mayo durante el congreso partidario que se reunirá en Parque Norte.
Marca
La hiperpejotización de la galaxia K anima la idea odiosa para el cristinismo: que la de 2013 haya sido la última elección en que el peronismo compitió bajo el sello Frente para la Victoria. Lo que Kirchner analizó, quizá sólo como ensayo, reapareció en el cacicazgo.
En todo caso, se visibilizará más adelante, hay un componente puntual de la coyuntura. La inclusión de sectores no K requiere, casi como condición innegociable, que se restituya la identidad peronista por encima de la kirchnerista.
La usina que comparten el futuro presidente del partido Eduardo Fellner; el titular de Gestar, José Luis Gioja, y el operador Juan Carlos "Chueco" Mazzón, entre otros, rema para conseguir que grupos y dirigentes diversos se sumen al nuevo consejo. Se da por hecho, para facilitar ese proceso, que se amplíe la cantidad de miembros del cuerpo colegiado.
El 9M, en Parque Norte, los congresales deberán votar dos cláusulas. Una para que la cúpula partidaria se elija de manera indirecta y no por el voto de los afiliados como dice la Carta Orgánica, aunque se dirá que es "por única vez". Otra para elevar la cantidad de consejeros, que actualmente es 76, al número imprescindible para facilitar "el mayor grado de unidad".
Multitudes
A simple vista, la flexibilidad asoma absoluta. "¿Qué diferencia operativa hay entre un consejo de 70 y otro de 140? Ninguna", argumentó un operador abocado a armar el congreso unionista del 9M donde la intención es sumar suficientes díscolos para que quede claro que se tratará de un encuentro del peronismo, no del kirchnerismo. Hay una cuestión práctica: las conversaciones encaminadas con distintos actores imponen una amplitud que obliga a eliminar cualquier otro rasgo identitario que no sea PJ.
La hoja de ruta partidaria anota charlas con múltiples jugadores. Tres casos testigo. Carlos Verna, que domina un tercio grande del armado de La Pampa, coqueteó con Sergio Massa, pero parece dispuesto a pactar, también por necesidad local, con el PJ. El delasotismo dio un guiño para sentar a uno de los suyos, Carlos Caserio, en la mesa del partido aunque no ponga la carta del jefe, José Manuel de la Sota. Juan Carlos Romero, salteño, mantiene una tirria histórica con el gobernador Juan Manuel Urtubey, pero éste avaló el diálogo con el senador para que se incorpore al consejo. Ninguno aceptaría, ahora, integrarse a un PJ kirchnerista ni en el futuro participar de las primarias del Frente para la Victoria. Por eso, siquiera de manera simbólica, la reconstrucción a lo Néstor de un PJ más grande y menos K supone decretar el fin del FpV.
La estructuración del Consejo tendrá que servir, además, para darle presencia a la ristra de jugadores y precandidatos que puso en la cancha, con o sin chances, el panperonismo. "El consejo tiene que tener el equilibrio suficiente como para no bendecir ni castigar a ningún candidato", explican en el PJ.
Por eso, está resuelto que ningún aspirante a suceder a Cristina de Kirchner en 2015 tenga un lugar preferencial, aunque la existencia de cinco vicepresidencias -¿se elevará a diez, por caso, para tener casilleros para todos los gobernadores?- implica que una será más valiosa que las demás. Jorge Capitanich no pulseará por ninguna: acordó con Juan Carlos Bacileff Ivanoff, gobernador en funciones del Chaco, que el jefe de Gabinete seguirá como jefe del PJ chaqueño y Bacileff irá al consejo nacional.
El congreso debe además designar a las autoridades de los demás órganos del partido como la Junta Electoral. En la última década con la conformación del FpV, la junta partidaria no fue esencial porque al armarse un frente se conforma una nueva junta pero, a futuro, esa mesa puede volverse fundamental.


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