Módico pasatiempo para adolescentes

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«El aprendiz de brujo» (The Sorcerers Apprentice, EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: J. Turteltaub. Int.: N. Cage, J. Baruchel, A. Molina, T. Palmer, T. Kebbell, M. Bellucci, O. Benson Miller, A. Krige.

La famosa escena de «Fantasía» de Disney, con Mickey tratando de dominar un ejército de escobas embrujadas, es la base o excusa argumental a partir de la que parece haber sido armada esta película de aventuras fantásticas más o menos adolescentes. Durante el breve prólogo medieval, la historia puede resultar un poco confusa, ya que hay un duelo entre el legendario mago Merlin y una malvada hechichera llamada Morgana. La lucha termina con un discípulo bueno congelando a todos los brujos malvados dentro de una especie de urna y esperando por los siglos de los siglos que algún niño pueda ser digno de utilizar el anillo de Merlin, lo que le permitiría liquidar de verdad a los malvados hibernados y evitar así sus planes para conquistar el mundo con un ejército de muertos vivientes.

Pero la acción pronto se adelanta a la Nueva York del año 2000, y luego a la de nuestros días, donde el niño con potencial mágico como para sostener el anillo de Merlin es encontrado por el discípulo del gran mago (interpretado por un levemente contenido Nicolas Cage), que continúa su duelo medieval contra el principal discípulo oscuro (el siempre talentoso Alfred Molina). A pesar de lo obvio de la fórmula, el generoso despliegue de producción y algún uso imaginativo de la batería de efectos especiales que le da forma a toda la película ayuda a convertirla en un pasatiempo razonablemente entretenido. Eso, a pesar del desaprovechamiento de varios elementos del guión, como la presencia de magos villanos menores que podrían estar mejor utilizados. El agregado de una especie de Chris Angel con auténticos poderes de magia negra también divierte, al contrario que la típica historia romántica juvenil insertada un poco a la fuerza.

Por último, la escena que da su título al film, es decir la del aprendiz de brujo descontrolado por un ejército de escobas, es divertida, pero no puede competir con la del viejo y bueno Mickey.

D.C.

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