Objeto social: "industrialización y comercialización de granos."
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Con poco más de un año como empresa independiente no contamos con un historial para efectuar comparaciones contables fiables. La escisión de su firma madre, Molinos Róo de la Plata, fue el 1 de julio del 2016 -su vida como cotizante inicia el 19/6/17 -por lo que en el balance a diciembre 2016 sólo seis meses le son "puros", frente a los nueve que tenemos ahora, por lo que el lector ser extremadamente prudente con los números y dichos volcados en este comentario. Aclarado lo que hay que aclarar podemos pasar al contable correspondiente a este nonamestre. En la faz industrial la vemos con un incremento de 4,1% en la recepción y molienda de soja y cereales, sobrepasando las 3,9 millones de toneladas, y un aumento de casi 5% en total de ventas, superando las cuatro millones de toneladas (si bien las exportaciones fueron poco menos de 10% del total, fue notable su incremento, 56%) Así la vemos con ingresos por ventas creciendo 51% a $23.615 millones, que descontados los costos la dejan con una ganancia bruta de $918 millones, ligeramente debajo de los $920 millones de un año atrás. Luego, la disparada de los gastos de administración (104%; en parte vinculados al proceso de escisión) y en menor medida los de comercialización (50%) son claves para que quede con un saldo operativo de $337 millones, 44% menos de lo que lograba en 2016. En lo financiero pega un repunte, pasando de $13 millones a favor el año previo a $111 millones ahora, con lo que arriba a un "pre tax" de $448 millones, 27% menos que antes. Finalmente, tras la mordida del fisco la vemos con un neto de $254.191.000, 45% menos que lo que le tocaba en diciembre del año previo, lo que mejora a $484,5 millones al incorporar integrales. Su espada de Damocles: la sequía, que nos obliga acallar cualquier proyección.
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