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Monti no competirá en la elección, pero se ofrece para reasumir
Mario Monti brindó ayer una prolongada conferencia de prensa en la que realizó un balance de su gestión y afirmó estar dispuesto a volver al poder al frente de una nueva coalición tras las elecciones italianas de febrero.
«No tomo partido» por nadie, dijo Monti ayer durante la larga rueda de prensa de fin de año en la cual trazó el balance de su año de gobierno.
El premier dimisionario se manifestó disponible a «liderar» a las fuerzas políticas que apoyen su agenda en las legislativas de 2013.
Tras recordar que no puede ser candidato ya que ya es «senador vitalicio», Monti subrayó: «Yo no me inclino por nadie, pero estoy listo a asumir mis responsabilidades», si así lo pide el Parlamento.
«Hasta ahora se ha pedido a los ciudadanos inclinarse» por un político contra otro, pero «yo no lo hago con nadie; quisiera que los partidos y las fuerzas sociales tomasen parte por las ideas».
«Estoy entre los que no tienen simpatía por los partidos personales o que parecen personales. Me interesaría mucho más que la agenda Monti sirviese para aunar esfuerzos. Creo que si se tomasen como propias esas ideas, entonces yo podría ser un punto de referencia, pero el tema de los nombres me parece menor».
En repetidas ocasiones hizo referencia a un documento que presentará y cuyo título es «Cambiar Italia, cambiar Europa».
El primer punto de esa agenda de trabajo es -indicó- «no destruir lo que hemos alcanzado con grandes sacrificios».
En síntesis, Monti se manifestó disponible a ser nuevamente premier, pero -precisó varias veces- sólo bajo sus condiciones.
A lo largo de la rueda de prensa, el jefe del Gobierno renunciante encaró temas políticos y económicos, y recordó los resultados de sus 13 meses de gestión.
«Había encontrado al país en una situación peligrosa», destacó y precisó que Italia superó «la emergencia financiera» de noviembre de 2011 sin pedir ayuda a la Unión Europea (UE) ni al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Monti criticó, por otra parte, a Silvio Berlusconi, recordando que hace «muchos esfuerzos para comprender el pensamiento» del expremier.
También atacó indirectamente la propuesta de Il Cavaliere de abolir el impuesto sobre la primera casa (IMU): «Sería una idea hermosísima y popularmente muy atractiva», dijo, pero «si se llegase a cancelar habría que reintroducirla cinco años después a un valor doble», argumentó.
La respuesta de Berlusconi no se hizo esperar. «Estamos frente a una conjura político-mediático-financiera», replicó Il Cavaliere, y recordó que con la llegada del Gobierno tecnócrata de Monti, Italia «terminó en un precipicio».
«Su Gobierno técnico -disparó Berlusconi- aplicó una línea impuesta por Alemania, de rigor y austeridad, que provocó aumento de la deuda pública y recesión. Anoche tuve una pesadilla: que Monti sigue al frente del Gobierno», remató con ironía el magnate de los medios de comunicación.
Monti, por su parte, afirmó en un programa televisivo que «no tomar iniciativa alguna habría sido el modo más tranquilo para tener otra ocasión institucional», dando a entender que su compromiso político reduce la posibilidad de llegar a la presidencia de la República.
Sobre el secretario del Partido Demócrata (PD, centroizquierda), Pier Luigi Bersani, candidato a premier por ese partido, Monti afirmó que le parece «muy atento al diálogo».
Bersani, por su parte, declaró: «Lo hemos sostenido (a Monti) con lealtad y coherencia, incluso en los momentos y en las condiciones más difíciles. No tenemos motivos para arrepentirnos».
«Sin embargo -agregó el líder del centroizquierda-, la crisis existe aún y está en la fase socialmente más aguda. Quizás eso faltó en sus palabras. Ahora hay que preservar lo que se hizo de bueno y hacer lo que no se hizo hasta ahora».
En tanto, Angelino Alfano, secretario del Pueblo de la Libertad (PdL, centroderecha, partido de Berlusconi) afirmó que considera «cerrada toda hipótesis de colaboración» con Monti tras sus dichos en la rueda de prensa. «La agenda Monti es por ahora puramente virtual», remató.
Las elecciones parlamentarias se han convocado después de la renuncia de Monti tras 13 meses de Gobierno, durante los cuales aplicó un recorte del gasto público de 39 mil millones de dólares, aumentó la edad para jubilarse, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el impuesto sobre viviendas y bienes de lujo, y recortó los cargos políticos en las regiones.
El tecnócrata Monti llegó al Gobierno ante la falta de credibilidad de los partidos por los escándalos de corrupción y mala gestión de su predecesor, Berlusconi.
Agencias ANSA, AFP, Reuters y EFE,
y Ámbito Financiero


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