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Antes de entrar al balance debemos señalar que logró integrar el 100% de las 175 millones de acciones ofrecidas en suscripción a $1 cada una, que nos dice le significaron un aporte "genuino de capital" de $47.793.015, fundamentales para la mejora del capital de trabajo y los índices de solvencia (el capital pasó de $47 millones doce meses antes a $222 millones ahora, el patrimonio de $25 a $80 millones, y el índice de solvencia subió de 0,12 a 0,18). Aclaradas estas cuestiones "estructurales", la vemos arrancando su año contable con una producción de 27.491 toneladas de harina (180% más que un año antes), ventas locales de 26.441 toneladas (236% más) y ventas al extranjero por 627 toneladas (desde 2014 que no lograba exportar), que le dejaron $8.669 por tonelada vendida (101% más que lo que conseguía en agosto de 2017).
Si bien con esto supera en lo industrial a su competidora J. Semino (lo que no lograba desde el primer trimestre de 2014), lo que le falta lo evidencia que aquella se hace de $16.113 por tonelada vendida (86% más). En este sentido es que firmó con la Secretaria de Comercio un acuerdo para que su paquete de kilo forme parte de los "Precios Cuidados" como cabeza de lanza a las principales cadenas de ventas minoristas y mayoristas de alimentos. Así está evaluando y lanzando detrás, una serie de productos vinculados a los farináceos de mayor valor agregado. Pasando al contable la vemos con un bruto de $39 millones ($750.000 en 2017) un operativo de $15 millones (adversos $14 millones en 2017), un pretax de contrarios $65 millones (la devaluación via diferencia de cambio le llevó $80 millones), que tras la mordida del fisco le dejaron un neto en contra de $45.393.825, 138% mayor al del año previo (jugando un poco y sin el derrumbe del peso, podríamos hablar de una ganancia de casi $26 millones).
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