Musicalmente, el último disco de Morrissey es una sorpresa. El primer tema, "My love, I'do anything for you", es una furiosa mezcla de rock y soul con arreglos de vientos, y no se parece en nada a los típicos temas que el excantante de The Smiths vino haciendo durante dos décadas. Luego, cada tema trae un estilo sonoro diferente, incluyendo variaciones de tecno, lounge, baladas jazzeadas, ritmos latinos y pop naif. Apoyado por el bajista de The Breeders, Mando López, y los teclados de Gustavo Manzur -que por momentos se vuelven protagónicos-, Morrissey arremete con sus obsesiones personales relacionadas con el "brexit" y los problemas del mundo actual -"I bury the living", "The Girl from Tel Aviv who wouldn't kneel"-. Pero más allá de que cada uno de los tracks potencia su talento, exhibiendo una variedad de matices notable, las letras no siempre son inspiradas, y da la sensación de que los asuntos que le interesan al cantante inglés no son el mejor material para escribir temas de 3 o 4 minutos. A excepción del primer track ya mencionado, y el excelente "All the young people must fall in love", las paranoias de este Morrissey asustado de la Policía no terminan de convencer. Pero lo cierto es que desde en cuanto a la música, este "Low in High School" es más interesante que sus 10 discos anteriores.
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