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Movió Aníbal F. Se apura la porfía por candidato K
Aníbal Fernández se lanzó oficialmente a una disputa en la que están, entre otros, Domínguez, Berni y Bossio.
El jefe de Gabinete formalizó ayer su ascenso a un ring que tiene una particularidad: de los doce anotados para ser el candidato K que suceda a Daniel Scioli, seis jamás fueron candidatos a cargos ejecutivos y tres nunca integraron una boleta electiva.
Fernández, que ayer se lanzó desde un hotel porteño como candidato bonaerense, compitió como alcalde de Quilmes en 1991, una de las escalas que en el protocolo de la política se asume como válida. Es cierto que fue primer senador en 2011, pero en la boleta que traccionó Cristina de Kirchner, a pesar de lo cual, en la provincia de Buenos Aires, sacó 202 mil votos menos que la Presidente.
Fernando Espinoza, Martín Insaurralde y Juan Patricio Mussi, tres alcaldes actuales que integran el pelotón K bonaerense, Martín Sabbatella, que gobernó Morón, y Julián Domínguez, que fue lord mayor de Chacabuco antes de ascender a ministro de Carlos Ruckauf, son los otros cinco postulantes con millaje electoral para cargos ejecutivos. Carlos Castagneto compitió y perdió por la intendencia de La Plata en 2007.
Gabriel Mariotto, Fernando "Chino" Navarro y Sergio Berni ya integraron listas legislativas o, en el caso del vice, como escolta: es decir, no fueron sujetos electorales protagónicos. Diego Bossio y Santiago Montoya llegan a la disputa vírgenes de experiencias comiciales.
Ese escenario, que asoma sin "estrellas" ni candidatos destacados, es el que entrevió Aníbal F. para meterse en la porfía bonaerense, donde detectó buen clima: ayer hubo un malón de sciolistas encabezados por Martín Ferré, un puñado numeroso de intendentes, legisladores y funcionarios. Estuvieron, también, Sergio Urribarri y Jorge Taiana, dos presidenciables.
El quilmeño hizo lo que mejor sabe hacer: un despliegue de histrionismo, sin pegar hacia adentro, con el libreto clásico que explora como vocero del Gobierno. Para sus rivales internos, ese Aníbal es el que más le conviene: el perfil belicoso que le hace ganar adeptos entre la militancia juvenil K es, también, el que le pone un techo, por el nivel de rechazo.
La bajada de Aníbal F. a la provincia se daba por hecho hacía tiempo, pero tuvo una impronta arrasadora: apuró su lanzamiento para llegar al congreso de mañana del PJ convertido en candidato bonaerense y puso en alerta a los demás aspirantes: Domínguez, porque pisa su mismo segmento; Bossio y Berni, porque lo saben un jugador feroz; los demás, porque ven complejo enfrentarse al jefe de Gabinete, aunque no haya sido bendecido de Cristina de Kirchner.

