21 de marzo 2012 - 00:00

Moyano abre las puertas a vuelta de Barrionuevo

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Hugo Moyano oficializó ayer su acercamiento a Luis Barrionuevo con vistas a las elecciones de renovación de autoridades en la CGT, en julio próximo. El camionero admitió que «hace cuatro años» no habla con el gastronómico pero aclaró que eso no implica que «no vaya a hablar» en la instancia previa al comicio, como anticipó este diario. Moyano reapareció ayer en un acto público y advirtió, por primera vez en público, su intención de promover el voto directo y secreto de en la central obrera.

El pacto de no agresión entre ambos dirigentes, plasmado ayer, incluirá el aval de Barrionuevo a la línea de Moyano en el congreso de la CGT y un refuerzo de la posición del camionero frente al Gobierno, a tono con las pretensiones del gastronómico.

Luego de mantener una relación tirante desde 2003, cuando Moyano quedó al frente de la confederación sindical, Barrionuevo formó en 2008 la CGT «Azul y Blanca» con medio centenar de gremios aliados. Desde ese sello buscó sin mucho éxito dinamitar todos los topes salariales acordados entre el Gobierno y el camionero.

El congelamiento de la relación entre el Ejecutivo y Moyano terminó por forzar un acercamiento con «Bandeja» Barrionuevo. Sin margen de acción y sin interlocutores en el Gobierno, el gastronómico encontró en el camionero las mismas características que lo llevaron a darle su apoyo en 2003: capacidad de daño con su gremio y firmeza ante los funcionarios.

Como informó este diario, ambos retomaron los contactos en las últimas semanas y se cree incluso que mantuvieron un encuentro ultrasecreto, desmentido de los dos lados. Sin embargo, Moyano dijo ayer que «corresponde» que Barrionuevo vuelva a ocupar un lugar en la CGT con vistas a las elecciones de renovación del Consejo Directivo. «Históricamente, cuando se normaliza la CGT se convoca a todos y todos quieren dar su opinión y eso se va a producir», dijo al participar en un encuentro en Rosario.

En la misma línea, el diputado nacional Omar Plaíni, jefe del gremio de los canillitas, reconoció el rol que deberá jugar Barrionuevo en el congreso sindical: «Se corresponde que esté dentro de la CGT», dijo en declaraciones radiales.

El acercamiento de Moyano a Barrionuevo y a otro exrival, Gerónimo Venegas (peones rurales) tiene una explicación estrictamente numérica. De los 1.820 congresales que definirán en julio la renovación de la central obrera, el gastronómico y sus gremios afines cuentan con un tercio. A esos cerca de 600 se suman los 140 que está en condiciones de aportar Venegas.

Oponente

Como competidor surgió en las últimas semanas la figura del metalúrgico Antonio Caló, que en principio contaría con el respaldo de los «independientes» Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Como informó este diario, Martínez es el principal elector en la contienda, al reunir 152 congresales, el mayor número entre sus pares.

Durante el acto de ayer volvió a la carga con sus críticas a Cristina de Kirchner. «Nos han dejado de lado, es como que no necesitan el acompañamiento de los trabajadores», se quejó sobre el oficialismo. Y comparó la recepción de la jefa del Estado al músico británico Roger Waters con la que hizo en los 90 Carlos Menem respecto de la cantante Madonna.

Por primera vez hizo pública una iniciativa que hasta ahora fogoneaba Facundo Moyano, uno de sus hijos y jefe del sindicato de empleados de peajes. «Queremos democratizar aún más las elecciones de las organizaciones gremiales, por lo que vamos a promover que el voto en el congreso sea directo y secreto de los delegados gremiales para que voten lo que el afiliado trabajador quiere», aseguró.

Moyano no quiso explicitar su interés por ser reelecto, pero dijo estar «convencido de que los trabajadores están conformes con las políticas» en su defensa aplicadas durante sus dos mandatos en la CGT.

En lo formal, los congresales de la organización deberían ejercer el voto secreto y directo, pero en la práctica el nombramiento del secretario general de la CGT es fruto del consenso entre los sectores que componen la vida interna de la central sindical. Las veces que no hubo consenso ni siquiera se tomó en cuenta la votación, y la CGT terminó por fracturarse.

La puesta en práctica de ese voto directo y secreto fue descartada de plano por la inmensa mayoría de los sindicalistas, incluso por los más cercanos a Moyano, acostumbrados a la vigencia de los acuerdos sectoriales de las últimas décadas.

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