- ámbito
- Edición Impresa
Moyano acepta bajarse en una CGT unificada
El encuentro entre dirigentes de los sectores mayoritarios de la CGT se produjo a mediados de agosto en la casa de uno de los sindicalistas y fue organizado por José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Oscar Mangone (trabajadores de empresas de gas). Además de Moyano estuvieron, por la oposición, su segundo en la central obrera, el petrolero Guillermo Pereyra, Gerónimo Venegas (peones rurales), Amadeo Genta (municipales porteños), Juan Carlos Schmid (portuarios) y Mangone. Por el oficialismo participaron Lingeri, Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales, UPCN).
Allí, según algunos de los presentes, el camionero sorprendió con una oferta de dar un paso al costado de la secretaría general de la CGT, que ejerce desde 2003 a pesar de la fractura en 2012 que habilitó la creación de la fracción oficialista, la única reconocida por el Gobierno. El líder de esa versión, Antonio Caló, había dicho en varias ocasiones que estaba resuelto a bajarse de la jefatura en pos de la unidad, algo que Moyano recién enunció en el encuentro reservado de semanas atrás.
La frase de Moyano abrió el juego para anticipar los conciliábulos habituales en el movimiento obrero peronista en la etapa inmediatamente anterior a un cambio de conducción. Dirigentes como Venegas, uno de los mayores opositores al Gobierno nacional, ya hicieron saber su inclinación a un liderazgo nuevo, sin la presencia de Moyano, Caló ni Barrionuevo, los tres gremialistas que ejercen la secretaría general de sus versiones de la central sindical.
Otros, como Mangone, dieron a entender que es la oportunidad de montar una estructura colegiada, con dos, tres o más secretarios generales, al menos hasta el arranque del próximo Gobierno. La última experiencia en esa línea data de 2004 y fue dificultosa, con un triunvirato hegemonizado por Moyano y secundado por Lingeri, que contaba como tercera pata con la dirigente de Sanidad Susana Rueda, constantemente aislada por el camionero. En otras etapas de la CGT hubo jefaturas de transición con cuatro y hasta cinco secretarios generales.
Una vez que Gerardo Martínez confirmó la información que dio este diario acerca de los encuentros secretos, los participantes comenzaron a organizar una próxima reunión, quizá con presencia de otros dirigentes como el propio Caló o Barrionuevo, marginados de las anteriores.


Dejá tu comentario